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Reixa vs Márquez SAGA PDF Imprimir E-Mail

 

LA CORTINA DE HUMO DEL Sr. REIXA

Notas previas a la Carta Abierta al (entonces) Presidente SGAE

1.- El comunicado del 13/03/2013, del actual Presidente SGAE, es una cortina de humo que pretende desviar la atención de una propuesta que lleva a la próxima Junta Directiva de SGAE, para cambiar las normas de reparto, el sistema de documentación y la valoración de la parte musical de las obras audiovisuales, penalizando a los músicos. En el comunicado, el actual Presidente SGAE acusa a las televisiones y a los autores de televisión de mafiosos que acaparan los ingresos de derechos de autor, por lo que se hace necesario un cambio de estatutos. De esta forma los ingresos que actualmente recaudan las televisiones irían de nuevo a las editoriales musicales multinacionales como Warner, Sony, Universal y su catálogo fundamentalmente internacional.

2.- La música controlada por las editoriales de televisión es en un 90 por ciento de autores españoles y es uno de los pocos reductos a través del cual los autores españoles consiguen ganarse la vida. Los autores españoles están encantados de poder difundir su música y recaudar por esto ¿Quiénes son los grandes perjudicados por estas medidas? Pues, más que posible y fundamentalmente, los editores de las multinacionales discográficas que están fuera de este circuito. Las televisiones, aun beneficiándose de un retorno, son, en la mayoría de los casos, las que cumplen con regularidad en el pago y gracias a la gestión de sus editoriales, la presencia de autores españoles es notable en su programación.

3.- Esta reforma estatutaria en los modos de reparto, suena a contraprestación a aquellos que le dieron la Presidencia, los Editores y los Audiovisuales. Donde los grandes perdedores son los músicos.

4.- No se entiende bien el papel o la propuesta alianza con DAMA, para los cambios en el modo de reparto, que va a mermar los derechos de los músicos en las producciones audiovisuales, dando con ello satisfacción a antiguas aspiraciones de un sector de Audiovisuales, en detrimento de los músicos, y rechina que aun ocupando asiento cómo músico, el Presidente SGAE se reconoce como un autor audiovisual.

5) Antón Reixa es Presidente SGAE gracias a los votos de las multinacionales.

6) Antón Reixa, en la Junta Directiva, tiene el apoyo del Colegio de Audiovisuales. En el Colegio de Pequeño Derecho, está en minoría y, al parecer los miembros de este Colegio desconocían que se iba a circular este comunicado.

7) La SGAE, hasta ahora ha compartido los métodos de valoración y reparto con la mayoría de sociedades extranjeras, si se aparta de ellas, ¿Cuál es el modelo de referencia?, ¿Francia?, ¿Alemania?, ¿Italia?, ¿USA?

8) Se puede y se debe buscar el equilibrio y el consenso en los repartos equitativos, sin estigmatizar a un sector, no tan minoritario, y que incluye a todas las músicas, desde la clásica hasta la popular, pasando por el flamenco, el jazz, el folk, las músicas vernáculas y la electrónica.

9) Puestos a defender a los autores más modestos y abnegados, que digan cuánto les ha llegado a éstos de los Pendientes de Identificación (casi 100 millones de euros) que llevan tres repartos distribuyéndose en función de la cuota de mercado de las grandes editoras multinacionales.

10) el Presidente SGAE, al margen de atentar contra la libertad de mercado, escudándose en un supuesto establecimiento, unilateral, de buenas prácticas (consensuado, a veces, gracias a una rebaja sustancial de las tarifas) lanza amenazas a parte de sus socios (expedientes disciplinarios) y a las televisiones que habrán de someterse a su “código de buenas prácticas”.

¡Viva la Música! vs Vivo de la música

Con un ¡Viva Cartagena! digo, perdón, ¡Viva la música! Antón Reixa, en un extenso comunicado hecho público ayer, se rinde a las multinacionales (que son las que, con sus votos, le han aupado a la Presidencia SGAE) haciendo una denuncia y anuncio de acciones sobre una supuesta red de nuevos “tupamaros”, que no es más que una gran cortina de humo para cambiar el reparto de los derechos audiovisuales, en televisión, a favor de las editoriales multinacionales, y en detrimento de los autores españoles que ahora copan determinadas franjas horarias.

El autor, que suscribe esta Carta Abierta, es socio SGAE desde hace 35 años, ha tenido alguna canción renombrada, es miembro de un grupo de rock, y sus ingresos han sido modestos (por lo que para sobrevivir “mejor” se hizo editor) hasta que pudo, por razones varias, colocar composiciones suyas en cadenas de televisión (primeramente videoclips en Antena 3 y Telecinco después, aunque su despegue espectacular ha sido con fondos y conciertos, fundamentalmente en televisiones autonómicas).
El actual presidente SGAE se ha despachado a gusto sobre lo que él califica como una “perversa rueda” o red de “intermediarios” que describe así:

intermediarios (que concentran las mayores recaudaciones) apenas superan la docena y los tentáculos de sus más directos beneficiarios engloban a poco más de cincuenta autores (reales o presuntos). Concentran, sin embargo, con su entramado de testaferros y cesionarias un número muy relevante de votos que, como en la época de los “tupamaros”, aspiran a controlar la SGAE (si actuasen coordinadamente y los demás nos abstuviésemos, incluso, podrían lograrlo).


Como mi recaudación del 2012 ha sido, afortunadamente para mí, espectacular, no puedo por menos que darme por aludido y, al margen del favor y honor que me hace, a mi honor, reputación y a mi actividad (que con su abrupta irrupción, parece que va a proporcionarme un merecido descanso, aunque con ello disminuyan notablemente mis, al parecer inmerecidos, ingresos) me veo, en justa correspondencia a su atención, motivado a precisar algunas de sus afirmaciones en el extenso y farragoso escrito con el que nos ha obsequiado que, aunque escrito de forma abrupta y atropellada (algún malintencionado diría que ha entrado en el tema como elefante en cacharrería, repartiendo insultos y descalificaciones por doquier, con mucha amenaza y con “ganas de lucirse el torero ante el respetable”) creo haber entendido lo que quería decir.

Acepto (con cierta satisfacción, tengo que decir, ya que soy así de presuntuoso) ser, si es que es el caso, uno de esa “dirty dozen” a los que les ha ido estupendamente en 2012; lo que no sabía, sea yo “real o presunto”, es que mi administrador es un “testaferro” y que las “cesionarias” no están ahora bien vistas por la SGAE, cuando yo la monte siguiendo sus sabios consejos y, menos aún, que con eso me hinchaba de gran número de votos que, por cierto, nadie me dijo que tenía en la última asamblea (aunque es igual, porque no pienso votar hasta que se cumpla aquello que nos dijeron de que la reforma de Estatutos se haría votando los artículos de uno en uno, no en la forma de referéndum, tan democrática, a la que nos viene acostumbrando el señor Presidente). Tampoco me había dado cuenta de que aspiraba a controlar SGAE pero, ya que parece que es así, intentaré averiguar quiénes son el resto de conjurados para hacer algo que ayude al señor Presidente a aglutinar a los socios frente a tal amenaza y pueda, así, emular a la Junta Militar Argentina con lo de la guerra de las Malvinas. Ya, en clave sudamericana, espero que con este favorcillo no siga comparándome con los “tupamaros”, que me sale cierto sarpullido.

No sé si aceptar (tendré que hablarlo con mi confesor) lo de que debo ser uno de esos pocos de los que apunta el animoso Presidente, deshacedor de entuertos, cuando dice:

La avaricia y ambición ilimitada de unos pocos tratarán de menoscabar y tensionar la unidad de todas y todos con múltiples maniobras”. Me prepararé anímicamente para sufrir una dolorosa penitencia, si ese fuese el caso.

Dotado, el Presidente, de un don natural para las relaciones públicas y con un talento creador inabarcable por este humilde saltamontes, no me ha sorprendido el guante blanco, el exquisito trato y la justificación de su labor, refiriéndose a las editoriales de cadenas de televisión y de compañías discográficas, alabando, en particular a sus jefes (a los que algunos pérfidos, a sus órdenes, tienen engañados, al parecer) porque se lo merecen, porque los malvados son, o somos, los “intermediarios” esos y, por supuesto, no lo hace, como algún insidioso apunta por ahí, porque son los editores, en particular los de multinacionales, a los que debe el haberse aupado a la Presidencia y con mayor maldad aún, insinúan que firmó con ellos un acuerdo previo del que nadie, excepto ellos, saben en qué consiste. ¡Difamadores abyectos!

Pero el señor Presidente es fiero y contundente, una vez bailado el agua a los barandas y/o barandillas, entrando “a matar” en las malas prácticas de

Las editoriales dependientes de las cadenas, salvo contadas excepciones, sólo firman contratos con autores dispuestos a ceder el 50% de los derechos. Incluso, y aún peor, la producción de la mayor parte de la música que emiten es financiada por el 50% autoral…
…la intervención de una serie de intermediarios que pagan esa producción pactando cesiones de coautoría con los creadores reales. Es decir, el mundo al revés: los autores financiando a los editores.


¡Cuánta razón tiene este santo varón! Desde que, por azar y/o destino, entré en esto de la composición, no he hecho otra cosa que financiar a los editores, locales y multinacionales, cediendo un 50%, a cambio de ya saben ustedes qué, a veces un disco, a veces nada; y también he financiado a otros con muy mala fama, también, llamados “managers”, que decían que yo me llevaba el 70% de lo que ellos ganaban. Tengo que decir, eso sí, que cuando no he tenido ni editor, ni manager, no he ganado ni un “duro”, y me acordaba amargamente de lo que con sorna me recomendó uno de ellos: “Más vale un bombón para dos, que una mierda para uno solito”. (Quizá por eso, después me hice editor y claro, me forré, también, lo siento…aunque no mucho a decir verdad…lo de sentirlo, quiero decir)

En su afán didáctico, el Presidente, nos alumbra con pensamientos sublimes, de profundo conocimiento y filosofía, como:

La televisión, como lo fue la radio musical y lo es y será Internet, es una magnífica herramienta para la promoción de la música. Eso sí, utilizada con dignidad e inteligencia.”

¿Eh, como se os queda el cuerpo, perillanes? ¡Cuánta sabiduría y moral!

O aclaraciones como:

Entiéndase que lo alarmante no es que magníficos creadores de música para el audiovisual consigan grandes ingresos provenientes de este reparto”. ( y punto)

Que para mentes despiertas y avispadas como las de los autores, no precisan de mayor abundamiento sobre lo que “sí” es alarmante, por ejemplo.

Por ello, debemos disculpar que incurra en pequeños errores como afirmar que la cesión entre autor y editor del 50% es “el máximo legalmente cedible” (cuando esa limitación no aparece en la ley, aunque sea una práctica aceptada por todos y, además, la SGAE , en su reglamento, no acepte un reparto superior) o en su aceleración descalificadora confundir “autores” con “artistas” (cuando dice en pleno furor denunciante:

"enmascarar con nombres de testaferros las autorías y esquivar así los contratos editoriales de los verdaderos artistas ”.

O cuando, con alegría, acusa a las televisiones de conseguir las producciones “sin gasto ni inversión algunos (qué bien, esta vez no usa un “políticamente correcto” “algunas y algunos”, “todas y todos”, “socias y socios” y demás cansina complicación del lenguaje) lo que le hace a uno preguntarse hasta qué punto sabe y controla este hombre las cuentas y gastos de estas compañías.

Se pregunta, anonadado, el actual Presidente SGAE: “¿Cómo se puede entender que, mientras las emisiones diurnas han desterrado los programas musicales, las madrugadas televisivas están repletas de música inédita y que no podremos detectar en otros medios de difusión?

Y, entiendo que, esperando nuestra respuesta, simplemente sentencia “Es una música que ya nace muerta y acaba normalmente en esa casi clandestina explotación”.

Habiéndonos abierto su corazón, con esta cuita, confío en que todos le respondamos, arrojando alguna luz sobre tan intrincada cuestión que se plantea. Pudiera ser, digo yo de forma osada, que la maldad intrínseca de las televisiones lo estén haciendo como primer paso para, el día de mañana, o sea mañana mismo (cuando les toquemos un poco más las narices conque se lo están llevando crudo) quitar la música también de madrugada y volver a la situación anterior, en las que sólo teníamos a Raphael, que volvía por Navidad, y un poco del artista de moda, como el gran Alejandro Sanz, cuando estaba en promoción de nuevo disco, aderezado con unos cuantos artistas extranjeros, que también hacían promoción, cuando se vendían discos. Supongo que esa no será la explicación. Como a mí no me ha dotado el Señor como a él, que derrama clarividencia, y sabe lo que esos malandrines deberían programar (¿músicos gallegos, quizá?).

Me han dicho que el presidente lo sabe todo, y si no lo sabe él, lo saben sus asesores gallegos (meigas incluidas) por tanto no ignora que, salvo pacto en contrario, los derechos, incluida la música, de las obras audiovisuales pertenecen al productor y en el caso, improbable, que las cadenas de televisión decidiesen programar mayormente obras audiovisuales de las que controlasen los derechos, como productores, no cobrarían un “duro”, o euro, vaya, en sus editoriales, pero el volumen de repertorio SGAE usado sería mucho menor y, por tanto, la tarifa SGAE tendría que ser renegociada a la baja, mucho más, por cierto, que la rebaja que se les ha hecho (entre un 15 y un 25%, según las malas lenguas) a cambio de que se avengan a programar música con el criterio “justiciero” del actual Presidente SGAE. Menos mal que él lo sabe y no da puntada sin hilo, porque podríamos tener un serio problema…uno más, después de que la campaña por caerle bien a todo el mundo haya tenido el éxito anunciado con gran satisfacción, en la Asamblea, de que “la SGAE ya no es la bestia negra de los internautas”, lo cual a los más recalcitrantes internautas, seguidores del “todo gratis” y colectivos como “putasgae.com” les ha parecido maravilloso y de gente muy enrollada, no como los de antes. La de felicitaciones que hemos recibido por pasar de recaudar 120 millones de euros a 5. ¡Qué arte!

Ayssss, qué mal me siento por vivir de la música en vez de participar del grito generoso del Presidente de ¡Viva la música! porque yo me estoy forrando mientras que él, como dijo Felipe González “ha perdido su libertad para que la tengan los españoles”. El Presidente ha dicho que ganaba 30.000 euros al año de derechos de autor (aunque no fuese de canciones, porque de ahí se gana poco, sino posiblemente, de algo de tele gallega; yo, por ejemplo, del tema más conocido, número uno y tal y tal, sacaba como mucho 1.000 o 2.000 euros al año, sin embargo de las teles, de esa música “inaudible”, mucho mucho más) y ahora, el pobre, no podrá dedicarse a esos menesteres, y conformarse con el sueldecito SGAE.


PARTE II

• Un “resentido” me da dado una Coz

Y en estas, llega el batería de mi grupo y me espeta: Mira que un “resentido” te haya dado una coz. Claro, le pones al grupo un nombre tan poco conciliador que, como decían los chulapos “Vas en calesa, pidiendo guerra”, y pasa lo que pasa.

El grupo, o cuadrilla, hemos grabado varios conciertos, unos como Coz, otros como Irene Persa, El Zoco o Pinilla Blues Band - con cambios en la formación, que incluyen a la propia Irene y a Eduardo Pinilla (de Burning), junto con el guitarrista Miguel Ángel López Escámez (de Hara Kiri y Chino Banzai, entre otros), el bajista Jaime de Jesús (de Pinilla Blues Band), los baterías Pino Sambataro (de Bloque), Teo Suazo (de Leyenda Rural y Punto de Mira, entre otros) y Siddartha Lucas (de Cantajuegos), los teclistas Julio Martín (de Chenoa),y Fernando García (director musical de LA VOZ, curiosamente, teclista habitual detrás de una echadora de cartas, de esos programas tan denostados, en los que él no tiene la culpa de lo alto o bajo que ponen su interpretación) en fin, músicos que también son, como dice el Presidente: “autores (reales o presuntos) con nombres absolutamente desconocidos para el gran público” y que han tenido a bien colaborar conmigo para que yo dé salida a mis composiciones) que se emiten, canción por canción, en diferentes televisiones autonómicas, en esos horarios que alguno dice que son “antes o después del porno” y que constituyen las únicas apariciones que hemos tenido en televisión desde hace muchos, muchos años (de hecho, en los programas de Nochevieja, suelen poner “Más Sexy” o “Las chicas son guerreras” y siempre son la misma filmación, la de los 80; así que, ignorante de mí, estaba yo tan contento de esta “oportunidad” (como eterno “maletilla” que soy) que me brindaron, negociando como Dios me dio a entender.

¿Cómo se te ocurre – me inquiere el batería – participar en tan truculentas prácticas, sin haber tenido la bendición del actual Presidente SGAE, hombre de Dios? Porque esto que estamos haciendo, se lo había propuesto la SGAE a las teles, pero con CATA como productora, cuando el equipo anterior, y después, vía entrevistas del Jefe de Asesoría Jurídica, al menos eso dicen los barandas de las teles.

¿Es que, por ventura, desconoces, su sacrosanto empeño en convertirse en martillo de herejes? – continúa reprendiéndome el batería - ¿No eres consciente que frente a los infectos pececillos depredadores en esta charca/océano del “negocio musical” en la que está el esquilmado mar autoral, él es el gran tiburón blanco? (Me aclara que se permite esa chanza porque, el Presidente, parece tener un apetito feroz, entre alentar Galicia Caníbal y jalear a los que cocinan “Cristos” al horno)

¿Quién me lo iba a decir? – balbuceo intentando parar el “chorreo” - , Después de sobrevivir al régimen anterior, a la movida madrileña, siendo de Madrid y rockero, ignorado por la movida de Vigo, acusado de dinosaurio que no sabe evolucionar primero, cargar con el estigma de ser “muy comercial” después y, claro, ser repudiado por gurús y público, hacer malabarismos para mantener un grupo de pie, pagarte tus propios discos, hasta pagar por tocar, uno acepta lo que sea, por ejemplo, tocar en un espacio donde antes no había música.

En fin, todas esas “alegrías” de nuestro avatar - continúa, inasequible al desaliento, el furibundo batería - estaban, de alguna forma, en el guion, pero tenías que haber esperado lo que no esperabas (Ah, expect the unexpected, dicen los guiris) que de la misma sociedad a la que perteneces y contribuyes a dotar de fondos para defenderte, aparezca un “resentido” con aires de Sheriff del Oeste, o sea, digamos de Galicia, que le pega más, y en nombre de la refundación, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, decida, por ciencia infusa, quién es autor “real” y quién “presunto”, qué música merece la pena y cuál no y, con el corazón en la mano, señala a

la minoría que se beneficia de esa rueda (algunos no dejan de ser víctimas de la propia trama) y los muchos que dan valor a esta profesión día a día; también los que malamente sobreviven a pesar de su gran talento. Y, por último, lo mejor de todo: esos autores por descubrir, que sudan en los locales de ensayo y en las escuelas de música y que no identifican nuestra SGAE como un instrumento útil; esos creadores a los que, tristemente, ni conoce la industria, ni el público, ni siquiera nosotros.”

Se me cae la cara de vergüenza al pensar que por mí culpa, por mi grandísima culpa, esos abnegados creadores a los que ni siquiera él conoce, estén privados de aparecer, aunque sea de forma “inaudible”, en algún programa de televisión.

Ya tengo claro que algo de todo esto no le gusta y que él va a parar “todo eso” (que yo que estoy metido en ello, no sé qué es, más allá de una empresa proveedora de música a empresarios que la aceptan) porque, claro, no se puede consentir comportamientos como el mío, como él muy bien denuncia:

esos intermediarios (¿autores? ¿productores?) los que encabezan el ranking de compositores con mayor recaudación de SGAE con cantidades que restan ingresos al resto, tanto a los que dinamizan realmente la industria musical con ventas de soportes, conciertos multitudinarios y accesos legales a Internet (puestos de trabajo y valor añadido, en definitiva) como al nuevo talento que no logra aflorar o a los miles de autores de mérito constatado que no logran sobrevivir profesionalmente.

¡Qué horror! ¡Qué estulticia! ¿Cómo habré osado, yo, que no tengo la categoría de los que el prócer respeta y considera “excelsos” o “magníficos” compositores, tampoco de los que “dinamizan realmente la industria musical”, ni de “los muchos que dan valor a esta profesión día a día” ni, por supuesto, “de esos autores por descubrir, que sudan en los locales de ensayo” ; aunque tampoco me veo como “niños y niñas que registran desde arreglos de Chopin hasta el más variado repertorio compositivo; o personas de la tercera edad o sin conocimiento musical alguno que han decidido revelar al mundo, de repente, su escondido talento”. Si, pudiera ser, si me miro con cierta prepotencia, de esos “prolíficos y titánicos autores que, de ser reales esos registros, merecerían la medalla al mérito autoral” pero, claro, tendría que reconocer que eso es gracias al trabajo en serie, de una factoría, de una empresa que pone los encargos y, una alianza de músicos, con “hardware y software” del siglo XXI, que literalmente “tocamos fondo”….de televisión, o sea damos salida a una producción musical con más o menos pretensiones.

Y es que, evidentemente, uno es lo que es, o sea, poca cosa, según más de uno, un mediocre, resultado de la “posguerra” y del “buscarse la vida” ayudado de esa picaresca de Rinconete y Cortadillo que nos distingue a muchos españoles. A mí me hubiese gustado salir, en este caso, a la palestra como en aquella asamblea en Hollywood, cuando la “caza de brujas” en que se levantó un maestro y dijo, modestamente: “Me llamo John Ford, y hago películas del Oeste”, pero claro, yo no soy John Ford, soy un don nadie intentando ganarse la vida con unas musiquillas que al Presidente le parece basura, pero que, en fin, que aunque quede ridículo, frente a este atropello, me levanto y digo: “Me llamo Juan López y hago canciones del Oeste, a veces inaudibles, reproducidas en horas intempestivas”.

Pero ¿Qué le vamos a hacer? ¡Alea jacta est! consumado, ya hace algún tiempo, el “18 de brumario”, el nuevo Napoleón va a acabar con la red de nuevos “tupamaros”:

Esta red de intermediarios acaba taponando la lista del total general de la SGAE” (sic).

El socio 28.360, conocido autoralmente como Juan Márquez.
DNI: 50.265.429 X


http://www.sgae.es/viva-la-musica/

¡Viva la Música!
Sgae | 13 marzo, 2013

En tiempos anteriores al año 80 del siglo pasado, los órganos de gobierno de la SGAE estaban esencialmente controlados por un inefable colectivo de presuntos creadores conocido por el no menos exótico apelativo de los “tupamaros”. Gran parte de ellos eran militares músicos que combinaban la milicia con su trabajo en orquestas de baile y verbena. Si se repasan las recaudaciones de la SGAE de aquellos años, los repartos mayores no correspondían a los meritorios profesionales que alentaban la popularidad creciente de la música ligera y sinfónica de aquellas épocas oscuras y difíciles. Entre las obras de mayor recaudación se pueden encontrar enigmáticos títulos como El grillo amarillo. No se conoce musicólogo ni incluso oído humano que puedan acreditar las virtudes de tal obra. Muy fácil. El grillo amarillo era un título más de los cientos que los “tupamaros” manejaban en una perversa “rueda” de hojas programa cruzadas como declaración de obras “ejecutadas”(sic) por las múltiples orquestas de las que formaban parte. Por supuesto, estas piezas musicales no eran realmente interpretadas y esa recaudación así atribuida restaba (incluso podía anular) ingresos de derechos de autor que, en justicia, corresponderían al reconocible repertorio de música popular española que engrosa el imaginario colectivo de aquel tiempo. Cuando se logró que esos “grillos amarillos” (acumulaban cantidades ingentes de votos ponderados y representación) dejasen de controlar la SGAE, el crecimiento fue constante y exponencial para la entidad y los miles de autores que encontramos en esta casa la mejor defensa de nuestros derechos. Y así fue hasta que los sobresaltos se instalaron en la SGAE en los primeros años del siglo XXI.

Estamos, efectivamente, en un nuevo siglo. El grillo amarillo ya no aparece en el ranking de obras y/o autores con mayor recaudación en 2012. Sin embargo, si se revisa la lista de compositores con mejores ingresos del año pasado, se tiene que pasar antes por una creciente nómina de autores (reales o presuntos) con nombres absolutamente desconocidos para el gran público. Tampoco ese censo ignoto representa el asentamiento y promoción del nuevo talento que reclama a gritos nuestra industria musical y cultural. Esto merece una explicación que quiero abordar ahora.

El volumen de los derechos de los autores de la SGAE que provienen de las televisiones supone ya casi el 50% del total de nuestros ingresos sociales. Hasta el año 2007, el crecimiento económico de nuestra entidad fue paralelo al asentamiento del negocio de la televisión en España. Para amortizar las cantidades con que las emisoras televisivas retribuyen anualmente a los autores, estas han desarrollado al mismo tiempo sus propios negocios editoriales. Hasta ahí, nada que objetar a esa práctica legítima. La industria discográfica, en la medida en que invertía en la producción y el marketing de talento, también generó sus filiales editoriales. Los problemas surgen en uno y otro caso cuando se dan situaciones de abuso y dominio de mercado y los autores nos vemos presionados a aceptar cláusulas excesivas en cesión de porcentajes o tiempos de vigencia. En los últimos años, ha sido una conquista tácita (pero muy asentada) de los autores que la cesión del 50% a las editoriales no sea la práctica más habitual y esa división de porcentajes entre editor y autor sea producto de una negociación leal, en la que cada parte esgrima el valor de lo que aporta a ese contrato. Por lo tanto, es frecuente, y cada vez más, que los autores cedamos cantidades inferiores al 50% (el máximo legalmente cedible). Pero esto ocurre en el sector editorial no vinculado a la televisión (ya sean compañías independientes o transnacionales). Las editoriales dependientes de las cadenas, salvo contadas excepciones, sólo firman contratos con autores dispuestos a ceder el 50% de los derechos. Incluso, y aún peor, la producción de la mayor parte de la música que emiten es financiada por el 50% autoral, ya que las televisiones propician o, por lo menos, toleran (o simplemente se inhiben en el asunto) la intervención de una serie de intermediarios que pagan esa producción pactando cesiones de coautoría con los creadores reales. Es decir, el mundo al revés: los autores financiando a los editores.

Y son esos intermediarios (¿autores? ¿productores?) los que encabezan el ranking de compositores con mayor recaudación de SGAE con cantidades que restan ingresos al resto, tanto a los que dinamizan realmente la industria musical con ventas de soportes, conciertos multitudinarios y accesos legales a Internet (puestos de trabajo y valor añadido, en definitiva) como al nuevo talento que no logra aflorar o a los miles de autores de mérito constatado que no logran sobrevivir profesionalmente. La televisión, como lo fue la radio musical y lo es y será Internet, es una magnífica herramienta para la promoción de la música. Eso sí, utilizada con dignidad e inteligencia. Las televisiones, además, pagan un buen dinero a la SGAE por la disponibilidad de nuestro repertorio y esas cantidades se reparten de acuerdo al reglamento vigente y que, por supuesto, podemos soberanamente cambiar. Entiéndase que lo alarmante no es que magníficos creadores de música para el audiovisual consigan grandes ingresos provenientes de este reparto. La televisión es mejor con la mejor música (bandas sonoras, fondos, sintonías y jingles). Esta red de intermediarios acaba taponando la lista del total general de la SGAE; cada uno de ellos registra anualmente, y casi siempre por centenas, obras y coautorías imposibles de todo tipo (sinfónica, variedades, fondos, sintonías, etc.). Así, nos podemos encontrar con prolíficos y titánicos autores que, de ser reales esos registros, merecerían la medalla al mérito autoral; niños y niñas que registran desde arreglos de Chopin hasta el más variado repertorio compositivo; o personas de la tercera edad o sin conocimiento musical alguno que han decidido revelar al mundo, de repente, su escondido talento.
Las prácticas a las que se acoge esta red (que minimiza la exótica “rueda de los tupamaros”) son varias: utilizar dominio público y forzar a compositores a ceder la autoría total o parcial de los arreglos; cobrar irregularmente; cruzar repertorio (“en mi programa grabas una tuya y dos mías”); exigir los gastos de producción a los autores reales; falsear los títulos de las obras para burlar los límites del reglamento; imponer porcentajes fraudulentos de coautoría a los responsables efectivos de las músicas de fondo, jingles, sintonías de transición y cabecera y programas nocturnos; o enmascarar con nombres de testaferros las autorías y esquivar así los contratos editoriales de los verdaderos artistas. Pero todos tienen en común la cesión del 50% de los derechos a las editoriales de las televisiones, que así no sólo amortizan parte de lo que pagan a la SGAE, sino que consiguen sin gasto ni inversión algunos toda esa producción sostenida, en realidad, por el 50% autoral. ¿No es notablemente llamativa la proliferación de esas presuntas ambientaciones, apenas audibles, a cargo de pequeñas orquestinas en los magazines o en las tómbolas o tarots nocturnos? ¿Cómo se puede entender que, mientras las emisiones diurnas han desterrado los programas musicales, las madrugadas televisivas están repletas de música inédita y que no podremos detectar en otros medios de difusión? Es una música que ya nace muerta y acaba normalmente en esa casi clandestina explotación.

Como todas las prácticas sectarias y fronterizas con la legalidad, estos intermediarios (que concentran las mayores recaudaciones) apenas superan la docena y los tentáculos de sus más directos beneficiarios engloban a poco más de cincuenta autores (reales o presuntos). Concentran, sin embargo, con su entramado de testaferros y cesionarias un número muy relevante de votos que, como en la época de los “tupamaros”, aspiran a controlar la SGAE (si actuasen coordinadamente y los demás nos abstuviésemos, incluso, podrían lograrlo).

Es evidente que, en los últimos años, la crisis de la música (caída espectacular de las ventas de discos, las grabaciones y la música en directo), acentuada por el contexto general de recesión económica, ha propiciado que, para este reducido grupo de profesionales, esta sea casi la única vía de ingresos y la situación los haya llevado a aceptar todo tipo de concesiones. Incluso, algunas figuras del flamenco y del jazz integran esta red. Esos compañeros autores merecen nuestro mayor respeto y solidaridad, pero no más que los miles de compositores que no logran salir adelante de ningún modo o la excelsa nómina de figuras de la música que siguen generando riqueza real en nuestra maltrecha industria. La SGAE debe poner a disposición de todos sus socios (los que participan en esas redes y los que no) herramientas que los protejan de otorgar concesiones abusivas a las presiones de esa confusa trama de intermediarios y editoriales.

También merecen nuestro más absoluto respeto las compañías de televisión (tanto las privadas como las públicas), que sostienen con grandes esfuerzos presupuestarios su actividad y, desde luego, son legítimos sus negocios editoriales. Si aportan valor a la música, deben participar de los beneficios de la música. Pero nos referimos a valor real, no al enriquecimiento de esa docena de intermediarios ni a la supervivencia del medio centenar de autores beneficiarios de esas malas prácticas. A las cadenas les consta que la nueva SGAE sabe ser flexible y dialogante en momentos de crisis y caída libre de sus ingresos publicitarios. Lo hemos demostrado con realidades. También nos consta que, en la medida en que se han pactado con algunos operadores cláusulas de buenas prácticas, se van corrigiendo los usos viciados y se ha procedido a realizar investigaciones y auditorías internas. En muchos casos, los máximos responsables ejecutivos de esas compañías desconocen estos hábitos.

Afortunadamente, estamos muy a tiempo de superar estas irregularidades que nos perjudican a los autores y al conjunto de la industria musical. Incluyo en ella a las propias televisiones (sus editoriales también están asociadas a la SGAE). Y, antes de que estos métodos se generalicen y nos superen podemos tomar medidas. De forma serena, pero intensa y firme, entramos en un proceso de toma de decisiones que nos involucran a todos los socios y que nos exigen la mayor eficiencia en nuestros órganos de decisión y participación. Los detallo:

- El Consejo de Dirección de final de marzo analizará una propuesta de la Presidencia que atiende a la solicitud de nuestros servicios técnicos, que, después de una concienzuda investigación de las últimas recaudaciones, detectan indicios de irregularidades en las liquidaciones y registros de algunos socios. La propuesta se sustanciará en la apertura de un número limitado de expedientes disciplinarios. Entiéndase que se mantenga la confidencialidad sobre estos nombres porque en la nueva SGAE se respeta la presunción de inocencia.

- A propuesta del Presidente, la ponencia de la comisión de Reforma de Estatutos y Reglamento para la reunión del mes de marzo presentará una propuesta de cambios en el reparto de televisión respecto a la valoración de la llamada “ejecución humana secundaria” (los instrumentistas que, de forma inaudible, se adivinan en los magazines televisivos y los espacios de azar y otros servicios en las madrugadas). Esta reforma de reglamento, una vez debatida y analizada, deberá ser validada por Consejo y Junta Directiva.

- Después del debate y análisis en los colegios profesionales, la Junta Directiva del 9 de abril deberá aprobar o rechazar un posible acuerdo de ventana común con la entidad audiovisual DAMA. Aunque no está directamente ni originariamente orientada a la extinción de las malas prácticas televisivas, esta propuesta de acuerdo contempla la trazabilidad del reparto de los ingresos provenientes de televisión, que, a partir de tarifas diferenciadas para la música y el audiovisual (ya es así en la actualidad), revertiría en bolsas de distribución separadas para la música y el audiovisual. Esto contribuiría a una mayor claridad y transparencia de esos ingresos, al extinguir la bolsa común y confusa que se viene practicando y que es incoherente con las tarifas diferenciadas. En otro orden de cosas, de aprobarse ese acuerdo mejorará notablemente la posición estratégica de los autores de música y audiovisual respecto a los grandes usuarios y la industria americana.

- Durante el segundo trimestre del año, los trabajos de la comisión de Reforma de Estatutos y Reglamento se centrarán de forma prioritaria y global en las normas de reparto de los ingresos provenientes de televisión. Cuando la Junta Directiva que llegó a la SGAE en mayo pasado inició el camino de la transparencia absoluta se encontró con unas normas de reparto de los ingresos de estos derechos terriblemente confusas y complicadas; superar esa compleja opacidad y establecer criterios claros y comprensibles es un imperativo para la renovación. El justo valor de la creación autoral en televisión debe reconocerse con un reglamento que otorgue a cada guionista, director o músico el valor ecuánime de su aportación en virtud del esfuerzo, la audiencia y la franja horaria de emisión.

- Desde ya, y con mayor intensidad en los próximos meses, se abren cauces de diálogo para generalizar, perfeccionar y hacer seguimiento de los acuerdos de buenas prácticas editoriales en el conjunto de las televisiones. Sin interferir en su libertad de empresa, se ajustarán los límites de retorno editorial respecto a sus pagos a la SGAE por obtención de licencia. Para evitar situaciones de desigualdad de oportunidades, se les motivará para que amplíen notablemente la diversidad de su programación musical y contratación de repertorio y autores y para que coediten, subediten y firmen acuerdos temporales de participación de royalties editoriales o cualquier tipo de colaboración con otros derechohabientes (autores, productores, editores). Así se extinguirá la viciada práctica de que la producción de la música para televisión se financie, casi exclusivamente, sobre el 50% autoral. La promoción, implementación y dignificación de la música (con especial atención a la renovación de talento), así como la estabilidad laboral y profesional de los socios de la SGAE estará en la primera línea de este diálogo corporativo.

Todo esto, como bien podéis intuir, es un proceso de meses y por mucha serenidad, prudencia, reflexión y diálogo que compro_meta_mos es fácil suponer que la avaricia y ambición ilimitada de unos pocos tratarán de menoscabar y tensionar la unidad de todas y todos con múltiples maniobras. Invoco la dignidad autoral, generosidad y sentido común de toda la SGAE para superar con éxito esta fase. Estamos dando pasos firmes para superar la difícil situación de la que venimos: hemos ganado en transparencia, reconocimiento de la autoridad reguladora, la opinión pública y la industria cultural. Estamos democratizando esta casa (limitación de los poderes del presidente, descentralización, etcétera); recuperando lo mejor de los técnicos de la etapa anterior y remozando con savia nueva el staff ejecutivo; mejorando y reestructurando nuestro departamento de Artes Escénicas y saneando económicamente las deudas de las irregularidades del pasado (estamos consiguiendo aplicar todas las recomendaciones de la auditoría que aprobamos en 2012). Sería terrible que el_canto de este malamente resucitado “grillo amarillo” nos pertur_base_ ahora en nuestro decidido esfuerzo de regeneración.

Como en la época de la “rueda de los tupamaros”, los aprovechados invocan que esto es el sustento de las familias de muchos músicos. No eran tantos; acaso, una minoría privilegiada en el contexto de la España de los 60 y 70, que imagino especialmente dura para desarrollar la profesión de autor. Tampoco son tantos ahora; he dado algunos números y nuestra administración sigue elaborando informes. Pero me habéis hecho presidente para defender los intereses de todos los autores: la minoría que se beneficia de esa rueda (algunos no dejan de ser víctimas de la propia trama) y los muchos que dan valor a esta profesión día a día; también los que malamente sobreviven a pesar de su gran talento. Y, por último, lo mejor de todo: esos autores por descubrir, que sudan en los locales de ensayo y en las escuelas de música y que no identifican nuestra SGAE como un instrumento útil; esos creadores a los que, tristemente, ni conoce la industria, ni el público, ni siquiera nosotros.

Aquí me tenéis, como presidente y como autor, con el ofrecimiento de mi máxima sinceridad y disposición de diálogo. Por la transparencia. Por la creación. ¡Viva la música!

¡LARGA VIDA AL DERECHO DE AUTOR!

Antón Reixa
Presidente de la SGAE

RESPUESTA A LA CARTA ABIERTA DE D. RAMÓN ARCUSA

SIMPLEMENTE MISERABLE

“Inmensamente rico, inmensamente famoso, inmensamente histórico, y  simplemente “miserable” (RAE, acepción 1. adj. Desdichado, infeliz.)

¿Dirigido a alguien particular? Pues sí y no; porque, para evitarme líos, podría hacer como “alguien” que lanza gravísimas acusaciones y baña de mierda a otros sin mojarse, mencionando nombres, emulando al humorista Gila cuando relataba como rindió a Jack El Destripador  con “indirectas” como ¿Alguien ha matado a alguien” o ¡Aquí hay uno que es un asesino!.

Pero vamos, titulándose esta carta “Respuesta a D. Ramón Arcusa” más de uno podría pensar que va por él, y me pregunto ¿Por qué un prohombre, gran peso pesado de la composición y la producción musical, que tiene todo lo que cualquier mortal desearía, iba a sentirse “desdichado y/o infeliz”?.

Y digo yo, que si él fuese al que se describe (con coletilla RAE) pudiera ser que fuese porque, por una vez, su equipo de notables compositores de renombre, ha perdido una pequeña e insignificante batalla (el reparto de derechos de televisión; el resto de los derechos es abrumadoramente suyo, como siempre. Otra cosa es si la fastuosa gestión SGAE ha dado como resultado que sólo se ha recaudado en ese rublo) con 11 desconocidos (desconocidos a su vez entre sí)  que en ese “annus horribilis” 2012 les han goleado (algo así como lo del Alcorcón 5 Real Madrid 0; aunque sería más bien 3 0 porque, esta tropa de indocumentados, sólo hemos triplicado a los siempre respetados “grandes nombres del pop español”) y lo hemos hecho porque su equipo no ha jugado, no han ido al campo, no ha presentado sus canciones, no se las han contratado, y ningún músico las ha interpretado. Resulta, además, que cada segundo de programación en televisión tiene nombre y apellidos, se recauda en acuerdo general pero la música se reparte (por la SGAE, no por las televisiones ni por nosotros) no por sondeo, sino por hoja programa, tanto se toca la pieza y/o canción, tanto le toca ese determinado autor. No se esquilma, por tanto, al resto de los socios.

Y quizá por eso, D. Ramón Arcusa, acusa (sin piedad, pero con las formas elegantes que da el poderío y el “buenismo”) a ese tropel de desconocidos, de ser una “Mafia, legal, de momento. (RAE, mafia: acepción 3: ‘Grupo organizado que trata de defender sus intereses’).” Que siguiendo con la comparación futbolística o futbolera, también era legal, de momento, el video del Barça llamando “hienas” a los del Madrid; y para mostrar al mundo que no es un “lapsus” o enajenación temporal debida a la “derrota” (también “temporal”) lo repite después, no olvidando, como hombre prudente y sagaz que es (por aquello de las demandas) añadir la coletilla RAE (por cierto, costumbre muy habitual en un muy ilustrado amigo mío, que fue y quizá, solo quizá, siga siendo, y que creo que no está detrás de esto, porque si así fuese, no me lo tome a mal, D. Ramón Arcusa, está carta estaría mejor dirigida a la yugular).

Por si la injuria y felonía, envueltas en celofán florentino, no fuese suficientes, D. Ramón Arcusa comparte con todos nosotros que “esto” le recuerda a….¡los Tupamaros! (Santa Águeda bendita nos proteja a los creyentes, y San Lenin a los otros) eso sí que es mentar “la bicha” y urgir presto a la batalla.

Muy bien traído, D. Ramón Arcusa, bien traído “a colación”, ya se sabe, Pisuerga, Valladolid… pero no se extrañe que algún malintencionado pudiera copiar sus tácticas; ayer mismo, sin ir más lejos, uno de esos sospechosos autores “desconocidos”, cuando le comenté que usted vivía en Florida, me dijo: “¿Florida? Ah, sí, me recuerda cuando Al Capone iba allí a montar casinos en barcos que rozaban la ilegalidad”. Ya ve usted, oh, prócer, cuanta maldad encierran algunos. También mencionó que olvida su eminencia esas pequeñas diferencias de que aquellos “innombrables” estaban en los órganos de dirección SGAE y falsificaban hojas programas con repertorio inexistente, y ninguno de esos extremos se da en el caso de esos 11 “interesados” (desconocidos, y desconocidos entre sí) de los que el vocero del Presidente SGAE, el periodista de El País, Daniel Verdú, me ha nombrado cabecilla y yo, coqueto de mí, hago como si lo fuera y escribo esta carta exculpatoria, apelando a la clemencia del dadivoso D. Ramón Arcusa, que tan nobles deseos muestra en su carta hacia los menos favorecidos.

Quizá, solo quizá, pudiera ser que, tanto tiempo en tierras lejanas, en medio de tantas lenguas, pueda haber turbado el criterio del insigne patricio y utilice  intermediarios” de forma incorrecta; repita conmigo, D. Ramón Arcusa, “pro-duc-to-res”, eso “productores”, esa digna actividad en la que usted es, también, un maestro.

Después, D. Ramón Arcusa nos da una lección de sabiduría y conocimiento, propagando el nuevo catecismo del actual Presidente SGAE y, sus consideraciones sobre lo que debería ser y no es, recordándonos, de paso, al maestro Rodrigo, que tuvo la ‘suerte’ de componer el Concierto de Aranjuez (¿suerte? ahí, se ha pasado usted unos pueblines, D. Ramón Arcusa) y porque su mérito… es mayor que el de otros” es el autor que más recauda, sin mencionar, para que no se malentienda que: claro que es el que más recauda ¡en discotecas! también (paradojas del sistema, lo llaman, pero explíqueselo usted a los que hacen música electrónica discotequera, que cobran “dos duros”)

Nos instruye, además, en cómo la gente, el pueblo (nosotros, vaya) debe elegir las músicas como fondo de sus vidas” no “inoculadas ficticia y artificialmente por personas que aprovechan un vacío normativo para beneficiarse con temas absolutamente desconocidos en su mayor parte”, para rematar, contundente: “Hay un vacío normativo de la SGAE que hay que revisar y actualizar”. Pues no le sigo D. Ramón Arcusa, después de constantes y numerosas modificaciones de las Normas de Reparto, siguiendo a cada reparto, cuando las cifras no se ajustaban a los deseos de los que estaban al mando, para beneficiar a la “pobrecita” música sinfónica (que ha disfrutado de mucha ayuda, comprensión, y discriminación positiva en los repartos, por parte SGAE), a las sardanas, sevillanas, las lenguas vernáculas y al “copón de la baraja”, ahora resulta que hay un vacío normativo porque su equipo de notables ha perdido, por una vez, un partidillo sin importancia.

Le recuerdo, D. Ramón Arcusa, que en alguna ocasión, e instigado por los mismos que ahora reclaman este cambio normativo (editores de repertorio internacional) se discutió, en Consejo y/o Junta Directiva, la posibilidad de establecer categorías de repertorio, música de segunda o tercera categoría (vaya, lo que usted propone ahora) para resolver el “problema” puntual, entonces, que los teloneros de los “grandes conciertos” cobraban igual que los “cabeza de cartel”;  y ni siquiera el tan denostado “equipo anterior” se atrevió a cometer semejante aberración (que se resolvió en la práctica con que los “teloneros” tocaban menos tiempo que los “notables”). Adicionalmente, algunos comprendieron que el telonero de hoy puede ser el notable de mañana, siendo su música la misma (¿le cambiamos entonces la categoría? ¡menudo engendro!) Y, volviendo al tema que nos ocupa, la música que algunos llaman “inaudible” hoy puede llenar estadios mañana (respecto a lo de “inaudible”, pudiera ser que algunos de los críticos necesiten “sonotones”). 

Supongo que, a pesar de su ciencia infusa, usted desconoce (no va a saberlo todo) que yo hago modestos conciertos, grabados en directo y que se emiten en esas “madrugadas” en las que todos ustedes saben que nadie los escucha pero, también, compongo música “de fondo” que adereza y/o acompaña espacios varios, de día y de noche, algunos de los cuales se emiten en su adorado “prime time” y en algunos de los cuales aparecen algunos de sus producidos, aunque no su música, ni por motivos musicales si no, más bien, por historias de amoríos, viboreo y verdulería, que es lo que parece privar a la audiencia. También me permito recordarle que, ya que menciona de pasada los niños o niñas que hacen arreglos de Chopin, le aclaro que yo, por ejemplo, no soy un niño (tampoco niña) soy, como usted, un señor mayor, que, casualmente, cuando se produjo el desembarco SGAE en el dominio público (estando de Consejero, no usted, sino la otra mitad del Dúo Dinámico, D. Manuel de la Calva, que ahí sigue) en el caso de los arreglos de los Cantos Gregorianos de los Monjes de Silos, fui yo quien se opuso, en defensa del Dominio Público, y la gran mayoría de la Junta voto a favor de que ahí, en los cantos gregorianos, había arreglos (acentos en las neumas, dijeron) y el 100% de los derechos fue a una editorial “amiga”. De aquellos “interesantes” debates salí bastante “despellejado”, como puede que vuelva a salir ahora, gracias a su motivación, la del actual Presidente SGAE, y algunos otros que (aparte de los envidiosillos, que haberlos, hailos) afilan las hachas y acumulan leña para prender la hoguera en que la nueva Santa Inquisición va a celebrar Autos de fe del Copyright.

Habrá que alabarle la galanura y buenas maneras al declarar que cuando  recibió usted la “carta” de su alabado Presidente SGAE (yo, por motivos obvios, ya no puedo considerarlo así) le llegaron, también, algunas nuestras, que usted puntilloso, califica de “cartas/quejas” que, muy considerado, también ha leído ¡qué detallazo! Aunque ninguno de nuestros “cienes y cienes” de puntos (en esos cansinos e interminables “testamentos” con los que yo me descuelgo, cada vez que, como el ministro Wert, me crezco con el castigo) parece haber hecho mella en su encendido ánimo de defensa del providencial “leader” al que presta usted vasallaje en este caso (el mismo díscolo malintencionada autor “desconocido” que dijo lo de Florida, me dijo: “La política hace extraños compañeros de cama; un atildado y elegante hombre de derechas de la mano de un zafio talibán de izquierda nacionalista”(ya lo he reprendido, también, pero la verdad no sé qué quería decir, porque la RAE no me lo aclara). Y digo decepción porque, cuando el Presidente SGAE salió volando (literalmente, en las dos acepciones) hacia Miami (posiblemente en business class, como debe ser; eso sí, gastando el dinero SGAE, permítame que diga de todos, un poquito mío también, para urdir algo contra mí y la “dirty dozen” que al parecer somos solo 11, unos “Ocean´s eleven” de andar por casa,  sin George Cloony ni Brad Pitt, además) para reclamar ayuda de los “notables” para atajar el descontento de la chusma que yo “acaudillo”,  pensé que, como no debía ser de otra manera, iría a verle a usted el primero ¡por favor! Y resulta que no, que esta iniciativa se le ha ocurrido a usted solito ¡qué grande es usted, D. Ramón Arcusa! Aunque la cantante de mí grupo, licenciada en Bellas Artes, y modesta compositora, me dice que está harta de “grandes”, como el actual Presidente SGAE, harta de tanto “talludito” que dice preocuparse tanto por los jóvenes, a los que luego les niegan el pan y la sal,  en cuanto algo les toca el bolsillo y/o los intereses echándose mano a la pistola (la de pegar tiros epistolares en este caso).

Pues nada, D. Ramón Arcusa, siga usted apoyando la cruzada “anti trampa”, anti “canciones fantasma” y “anti éxitos”, “anti desconocidos”, a favor de lo “ya conocidos”,  cambiando algo del Reglamento para que todo siga igual o al menos, a gusto de los editores de las multinacionales, en esta “miserable” (¿acepción 4 RAE?) guerra entre “miserables” (repito: (RAE, miserable, acepción 1. adj. Desdichado, infeliz.).

Atentamente,

Juan Márquez

 

 

CARTA ABIERTA A LOS SOCIOS DE SGAE Y MÚSICOS.

Escribe: Ramón Arcusa

http://autoresdemusicaasociados.blogspot.com.es/2013/03/carta-abierta-los-socios-de-sgae-y.html

Estimados socios, amigos músicos,
Parece que se ha creado un mar de fondo sobre el asunto de cierta música escrita para televisión. Se ha despertado la bicha, y me parece bien: hay que afrontar y dar solución a los problemas. La SGAE lleva más de cien años resolviéndolos. Y como dice un refrán japonés, ‘desconocer una verdad, me hace esclavo de una mentira’.

Por un lado, me estaban llegando rumores. Luego, y como todos, he recibido la carta de nuestro presidente, Antón Reixa, donde expone su punto de vista –tiene la obligación de hacerlo, y de afrontar los problemas, es parte de su cometido-, así como también me han llegado diversas cartas/quejas de varios autores, probablemente interesados, que también he leído. Digo interesados ellos, aunque interesados lo somos todos. Una mala gestión por parte de la SGAE, o un mal reparto redunda en perjuicio de todos, o beneficia a unos más que a otros, que es lo mismo. Y la gestión del reparto es, simplemente, fundamental.

Este asunto me recuerda a los 'tupamaros' de los 70, y de lo que costó, con Teddy Bautista a la cabeza -hay que reconocérselo, yo era consejero entonces-, deshacer la rueda ilegal que unos cuantos se habían montado en perjuicio de otros. Tampoco a primera vista era ilegal, aunque sí lo eran sus incorrectas declaraciones de los temas interpretados.

La SGAE no es una ONG. Es una sociedad de gestión, donde hay autores que ganan más que otros, porque su mérito(de merecer: talento en primer lugar, su esfuerzo, y la suerte, si me apuráis), es mayor que el de otros. Yo no pretendo cobrar como Alejandro Sanz o como el maestro Rodrigo, que tuvo la ‘suerte’ de componer el Concierto de Aranjuez, que por si no lo sabéis, fue, y lo es aún, año tras año, el socio de nuestra entidad que más derechos genera en la SGAE. Creo como principio, y es obvio, que cada uno debe cobrar lo que se merece. Y la SGAE debe recaudar los derechos y repartirlos de forma justa. Las cosas van cambiando, y hay que ir afinando conceptos, miremos lo que ha supuesto Internet y cómo ha cambiado nuestras vidas y nuestra economía.

No puedo estar más de acuerdo en el fondo de lo que expresa Reixa en su última carta a los socios '¡Viva la música!'. Por una razón muy simple, y es que los derechos de autor se recaudan por los méritos adquiridos a nivel popular de sus autores, sea por ventas de discos o porque el público elija esas músicas en sus diversas formas de uso como fondo de sus vidas, no inoculadas ficticia y artificialmente por personas que aprovechan un vacío normativo para beneficiarse con temas absolutamente desconocidos en su mayor parte. Hay un vacío normativo de la SGAE que hay que revisar y actualizar.

Antes de nada, me cuidaré muy mucho de culpabilizar a nadie de haberse beneficiado de una norma que, de momento, cumple dentro de la legalidad. Pero hecha la ley, hecha la trampa.

La trampa está en creer –y defender- que todas las canciones valen igual interpretadas en cualquier horario televisivo. Porque, por sentido común, no puede tener el mismo valor autoral una canción o una música interpretada -por poner un ejemplo drástico-, a las 10 de la noche de un 31 de diciembre, en prime time en una TV -que lo estará por méritos propios-, que otra tocada de forma oscura como fondo de una palabrería a las 5 de la madrugada de un día cualquiera, que ni siquiera es identificable y que ha sido inducida sin ninguna clase de méritos conocidos, con el beneplácito de unos autores, colaboradores necesarios, que también son explotados por esa nueva mafia. Mafia, legal, de momento. (RAE, mafia: acepción 3: ‘Grupo organizado que trata de defender sus intereses’).

La trampa está en que, aprovechando una laguna normativa interna de la SGAE, ha habido personas -ajenas muchas al mundo de la música y/o autoral- que han montado un chiringuito, y ocupado espacios con canciones absolutamente desconocidas, creadas ex profeso para esta misión, y que han logrado copar la mayor parte de los recursos económicos que las televisiones –todas ellas, incluso ‘la de todos’-, abonan anualmente a la SGAE por el uso del repertorio de sus autores.
La trampa está en que, aunque algunos autores de paso se benefician, hay entidades -editoriales de esas canciones fantasma- ¡que recaudan millones de euros por ‘editar’anti-éxitos...! Y lo peor es que con los votos –inmerecidos- por sus recaudaciones –inmerecidas también- pueden llegar incluso a decidir votaciones en otras cuestiones más importantes que afectarían a todos los socios. Esto es un sinsentido, y hay que atajarlo.

La trampa está en que esos intermediarios, que ni siquiera son autores, que lo organizan todo, se benefician de parte de los derechos que corresponderían, vaya descubrimiento… a los autores. Intermediarios que, además, obligan al autor a ceder los temas en unas condiciones que no aceptarían en una situación oferta/demanda, cuando lo que impera es el valor de la posible explotación real en un mercado real. O que incluso les obligan a pagar la producción de la grabación para entrar en la ‘rueda’. Esos intermediarios cobran parte de nuestros derechos por organizar esa mafia (repito: acepción 3 de la RAE).

Hay otras prácticas –trampas de nuevo, aunque estas de carácter interno de la SGAE e ilegales- que se han saltado otras normas ya tipificadas, como es el registro de varios títulos distintos para las mismas músicas, y adjudicados a todo tipo de familiares –para incluir el mismo tema varias veces en las planillas sin que llamen la atención-,incluso ¡compuestos por niños de corta edad!, y otras prácticas que creo que la SGAE está investigando, y que hace bien en hacerlo, pero no es el tema que nos ocupa.

Por eso creo, como muchos autores con los que he hablado, y como propone Reixa, que es necesario hacer una seria revisión por parte de los técnicos de SGAE y generar un nuevo tipo de reparto más equitativo, ajustado y acorde con los principios del sentido común, es decir, con el baremo de la audiencia media o del precio por minuto de publicidad en cada franja horaria, y de si la música es principal o es comparsa:eso sería un argumento imbatible a contemplar. No se trata de que los que en este momento se benefician de ese vacío normativo dejen de cobrar, sino de que lo hagan adecuada y proporcionalmente a sus méritos reales, no a (de)méritos ficticiamente conseguidos. Tampoco estoy en absoluto de acuerdo en penalizar con carácter retroactivo si se cambian las normas.

Cuando alguien cobra indebidamente de una misma caja, otros, quizá tú, amigo socio, dejas de percibir lo que hubiera sido tuyo. Espero que esta idea que expongo sea compartida por la mayoría de autores, y se obre en justicia. Y espero también, que la ‘oposición’ responsable que ejercen algunos consejeros de la SGAE tenga el sentido común de no boicotear esta propuesta, en beneficio de la música de todos, no sólo de la de unos cuantos.

Saludos, Ramón Arcusa.

 

*Carta Abierta al Presidente SGAE http://www.coz.es/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=268&Itemid=107
que incluye el comunicado del Presidente SGAE, retirado posteriormente:
http://www.sgae.es/viva-la-musica/ ¡Viva la Música! Sgae | 13 marzo, 2013

*La música que más recauda no le sonará a usted de nada

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/15/actualidad/1363380899_078784.html

*Comentarios de Juan Márquez al articulo “La semana de furia de Reixa”( por el periodista Daniel Verdú) http://www.coz.es/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=269&Itemid=107

*Artículo EL PAIS: (http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/23/actualidad/1364061187_300139.html )

*Juan Márquez contra Antón Reixa, un duelo que decidirá el futuro de la SGAE

http://www.elboletin.com/index.php?noticia=72269&name=medios

*Juan Marquéz acusa a‘El País’ de tomar partido por Antón Reixa…SGAE

http://www.elboletin.com/index.php?noticia=72756&name=contraportada

*Guerra entre históricos en la SGAE: el guitarrista de Asfalto contra el bajista de Coz http://www.elboletin.com/index.php?noticia=72660&name=Contraportada

*El compositor y cantante del grupo Coz contesta al Presidente SGAE

http://www.umtrade.org/noticia_13898-el-compositor-y-cantante-del-grupo-coz-contesta-al-pres.html

*Quien es quien en la SGAE. Por Liz Perales

http://www.elcultural.es/blogs/stanislavblog/2013/07/quien-es-quien-en-la-sgae/



www.coz.es

  Las mentiras del “barquero” agit-prop

 Contestando al libelo anónimo-desenmascarado-agit-prop  de “las verdades del barquero”

 

Vas  de “pinchazo” en “pinchazo”,  mentiroso barquero cuyas “verdades” huelen a todo menos  a “flower power”, más bien a pútrida pluma de alquiler con aroma de cucharilla quemada de heroína,  al servicio del ocelote arreador de vacas que, por ahora, detenta el poder SGAE, y del que hasta tú, siervo intrigante, estás dando por amortizado,  pero de lo que esperas cumplida recompensa (venga del muñidor real -aún por revelarse: ¿PPérez?- o los urdidores DamaVisuales, u otros impostores como tú).

 

¿No serás tú uno de esos que nunca antes habían hecho nada (que sepamos) por SGAE (como Reixa hasta que olió la sangre) y pincharon, o se pincharon, cuando  aparecieron (o reaparecieron en este mundo) en asamblea SGAE haciendo méritos frente a Teddy Bautista para ser incluidos en la lista oficial de candidatos a las  elecciones de consejeros? Lástima que la gloria conseguida peloteando al entonces líder fuese tan efímera que se desvaneció en la hecatombe de la Guardia Civil saltando la tapia del Palacio de Longoria, acabando  con tus sueños de convertirte en prócer insigne, dejándote, eso sí, por un breve tiempo, en patético miembro de una Junta Directiva que no dirigía.   

 

Ahora vuelves a pinchar, o pincharte, pinchando, o intentando pinchar, la reputación de Mónica Valderrama cuando con sorna escribes que “nuestra querida Mónica “juega” a ser; no estúpido, no juega, es, el azote de Reixa (que en una de esas morirá, en sus propias babas, de un ataque de misoginia). Y si Mónica se apunta un tanto,  al margen de merecido,  no será porque tu  Vito Corleone  “pondrá pies en polvorosa”,  sino porque le habrán obligado a irse, en eso que los tergiversadores como tú llaman “una salida honorable”, a alguien que, usando tus palabras, me ha “expedientado, que se le abran diligencias, que sea llevado a la hoguera o a la guillotina”. Y si se va, o le dimiten, que no se vaya lejos, que va a tener que volver a responder de muchas tropelías. 

 

Voy (por fin ¡alégrate, miserable!) a salir al paso de tu nada novedosa (repetida según el Principio de Orquestación enunciado por Goebbels) vomitiva insidia, esta vez contra Mónica, habiendo yo, hasta ahora, pasado de tu lastimosa campaña de “difamación al dictado” sin argumentos más allá de tu nada elaborada bazofia demagógica contra los que logran tener éxito en su trabajo. La verdad, no pensaba molestarme en contestar los babosos insultos de un energúmeno que lee tan rematadamente mal como para confundirme con “Simono” (“Si no mamo” escupe el florido podrido verbo del sabandija a sueldo en que te has convertido)  pero dado que tu “trilero” Reixa se ha recubierto de un manto hecho con “cienes y cienes” de dietas y fondos de libre disposición que, por debajo de 6000 euros no pasan control y, esa “pequeña” compensación, le permite aguantar estoico (aunque sonrojado de ira por no poder mostrarse como el zafio incontinente verbal en que suele convertirse con sus “subordinados”) cuando se le suelta en  la cara firmes y fundadas acusaciones (no como tus difamadoras diatribas) sin contestar, esperando que pase el mal trago que le damos, entre otros Mónica y yo, sin escondernos detrás de un falaz anónimo, con argumentos y sin recibir respuestas, pues voy a perder un poco de mi precioso tiempo (de ese que aprovecho para hacer esos miles de “composiciones”  que te sacan tanto de quicio) para contarte un par de cosas (y así haces méritos al contarle a tu “padrino” que algo “cuentas”, y que luego el “heredero” te dé un puestecito en SGAE, para seguir con vuestra práctica habitual)  para que después no podáis decir que no os había explicado mi postura, cuando nos veamos ante “el de negro”, y tengáis que justificar tanta difamación.

 

Yo soy productor de audiovisuales. Parece mentira (lo parece, y lo es) que no sepáis lo que es eso y lo llaméis “intermediario”, siendo tu jefe un experto en acaparar subvenciones para producir obras audiovisuales (aunque con escaso éxito, hay que decir; en el resultado, no en lo de “afanar” subvenciones) actividad a la que ha dedicado los últimos 30 años, desde que dejó de ser “punky”, y por eso recibió encargo y/o apoyo para el asalto de los Damavisuales a la ”vieja” SGAE, aunque como no tenía votos suficientes, como audiovisual, tuvo que rescatar la capa de músico.

 

Supongo que, como tu jefe, también ignoras que según la LPI los derechos de la obra audiovisual son del productor, salvo pacto en contrario. Como soy generoso, sobretodo conmigo mismo que también soy autor (o co-autor o asalariado, dependiendo del caso) de las obras que produzco, decidí que como SGAE, que con su monopolio de hecho  instaura las normas que le convienen,  no me pagaría los rendimientos de mis obras como productor (que, sin embargo, recauda) concedería a mis asalariados la facultad de reservarse derechos y que pudiésemos cobrar (como autores) los derechos generados que, de otra forma, irían a engrosar la ya rebosante bolsa de los editores multinacionales  . A tu jefe parece gustarle mucho esta última opción y, como productor, vivir de las subvenciones, como esos productores y directores de cine que hacían películas que se estrenaban solo un día para cobrar una sustanciosa subvención del Ministerio de Cultura (nunca os oí denunciar esas prácticas). 

 

A ver si te enteras, “tostao”, y dejas de propagar mentiras; que Reixa puede que haya metido la mano en el cajón de Thessan, pero no le “ha metido mano” a eso que llamáis “Manejos de madrugadas”,  que simplemente se ha convertido en el  ”bocazas” mayor del reino, denunciando públicamente  lo que todos hemos tenido que soportar,  sin demostrar nada más allá de que los autores que más ganan en las teles son “los autores que más ganan en las teles” y que por sus afirmaciones y acciones irregulares la CNC le ha cascado una incoación de expediente sancionador, y que de lo de filtrar información veremos que resulta de las denuncias que tiene ante la Agencia de Protección de Datos, y de lo de saltarse los Estatutos, veremos si los órganos SGAE (esos que llamas, más o menos, frígidos) pueden obviar las correspondientes denuncias y, sobre el fondo de la cuestión, que tanto te enerva:

 

·       que yo, y otros muchos autores, trabajamos (cuando tu jefe o sus  secuaces, como tú, nos dejan tiempo y oportunidad), para televisiones que sí, suelen pedir en sus condiciones que se firme el repertorio con ellos (como tradicionalmente han hecho las discográficas y sus editoriales, esos que ahora braman por esas prácticas) y firmamos (los que lo hacemos) porque es nuestra facultad pero, a partir de ahí, es la editorial la que registra las canciones en SGAE,  y es SGAE la que estima, procesa, maniobra y reparte. Si algo no le gusta a Reixa y sus secuaces, como tú, que enfilen a las editoriales o la administración SGAE, no a SUS autores.

 

·       que te pones muy pesado y, pareces hablar “ex cáthedra” ejerciendo  como martillo de herejes, con que Mónica y yo tenemos que decir lo que hemos recaudado “en los últimos cinco años”; que para eso ya está Reixa y aquellos de su corrompida “troupe” que facilitan los datos. No nos da la gana darte ese gusto y, además, si lo dijésemos, en vez de felicitarnos, sabemos que tu bajeza moral y malababa solo pretende ensuciar nuestro prestigio por haber tenido éxito en nuestra actividad, cosa que tú, igual que Reixa, no habéis tenido.  Y no somos nosotros los que estamos haciendo algo “fraudulento”.

 

·       que si uno monta una estructura empresarial, no de “intermediario”, sino productora, para la que trabajan muchos autores, co-autores, arreglistas, copistas, músicos, ingenieros de grabación, técnicos, etc. puede hacer miles de composiciones para televisión, sean fragmentos de 10 segundos, caretas, sintonías  o sinfonías, en solitario o con otros autores pero, sobre todo, si tiene el talento y habilidad de conseguir  darle salida con alguien que le programa y le mantiene como “proveedor”  por estar satisfecho con su trabajo, no solo debe estar satisfecho,  sino que podría disfrutar viendo como los envidiosos se ponen verdes de envidia y, coléricos,  difunden infamias para desacreditar al que ha conseguido lo que a ellos no les ha llegado, entre otras cosas porque nadie va a ir a buscarles a su casa para proponérselo. Y no somos nosotros los que estamos haciendo algo “fraudulento”.

 

·       que, para tu desgracia, la mentira de lo de “músicas de madrugada” es eso, mentira. De donde más recaudo  es de programas de “prime time”, pero no me da la gana decirte cuales; para eso está Reixa y su corruptela. Anda “enteraó”, entérate, aunque ya sé que lo sabes, pero mientes “al dictado”, como sectario “agit-prop” . Y no somos nosotros los que estamos haciendo algo “fraudulento”. 

 

·       que si tuvieses vergüenza, y si alguna vez fuiste autor, deberías abochornarte (y ser contundentemente abochornado por los autores, incluidos los que ahora te jalean) por decir, acusador, “¿Cuánto se ha llevado?” refiriéndote a Mónica o a mí, por lograr rendimientos  de nuestras composiciones. Tú desprecias, minimizas y desprestigias la labor del creador, mientras nosotros creamos. Y no somos nosotros los que estamos haciendo algo “fraudulento”.

 

·       que tu incapacidad onanista te lleva a preguntar al respetable (al que supones convencido y de tu parte) si serían paces de tararear un canción de ”materia  prima” (¿puedes tú tararear una de Frank Zappa, estúpido?) cuando tú no serías  capaz de tararear, no solo esa canción mía que dices que es un plagio, sino ni siquiera una de las tuyas, sin ayuda de algún polvillo, porque tú para ser feliz no quieres un camión, sino, al margen de lo apuntado, quieres ser consejero SGAE o, en el colmo de la locura, su presidente.

 

·       que si piensas que en unas nuevas elecciones vas a poder encaramarte al poder, por sorpresa, como ocurrió con Reixa, que sepas que no solo  vas a tener enfrente a Mónica,  a mí y muchos más, sino que, desgraciadamente, para entonces la “vieja” SGAE será ya un cascarón vacío, y el “engañabobos” que os habéis inventado de la “nueva” SGAE  se habrá desintegrado como la mentira que es *¡Caretas fuera, mentiroso barquero! Lo que llamáis “nueva SGAE” es una falacia, un “bluf”, una bola de “trilero”; es la Sgae de Pablo Hernández (implicado en el caso Arteria), de Paco Galindo (responsable del Reglamento que Reixa llama farragoso y confuso, y al que le ha encargado la redacción del nuevo), de Carmen Pacheco (que dicen que anduvo por ahí, Cuba incluida, recaudando votos, pero aunque no fuese así, de largo recorrido en la “vieja” Sgae) y muchos otros técnicos, muy leales en su día a la Sociedad y al equipo anterior; al igual que muchos de los que se sientan, antes y ahora (Cuerda, Diosdado, De la Calva,…) en la Junta Directiva, empezando por sus ahora valedores del Colegio Editorial, en su conjunto, idéntico al de antes, sólo que antes eran oposición. Curioso, ahora apoyan (o manejan) férreamente a Reixa; al igual que aquellos furibundos internautas del “todo gratis” que desparecieron de la faz de Internet en cuanto fundieron el “canon”, y ahora están encantados con “uno de los suyos” al frente de SGAE. La imagen que vale más que mil palabras nos la distéis en la asamblea con Pablo Hernández, mano derecha, ahora, del expunky Reixa, cogido de la manita del “tupamaro” Toldos. ¡Cosas veredes, Sancho!  

 

Bueno, ya has tenido tu minuto de gloria, aunque me parece a mí que esa “sobrada” de meterte con Carmona, de “aquella” manera y llamarle, como pretendiendo insultarle, “príncipe gitano” (que sepas que lo es y, supongo que lo tiene  a mucha honra) va  a hacer que más de uno te llame lo que eres que, además, lo pareces.

  

Guionistas difamadores

 

Ahí va, tu! Ahora algunos guionistas SGAE se suman a la campaña de “difamación al dictado” y se descuelgan con un guion, bastante endeble, de una película de terror en la que si no se aprueban las cuentas SGAE, el Ministerio va a enviar a sus “marines”. Pero hombre ¡si no movió un dedo ni cuando la Guardia Civil saltaba por la tapia del Palacio de Longoria!

Que no cunda el pánico, en esta pésima película de terror, si no se aprueban las cuentas, Reixa fuera, y otro más capaz lo hará mejor. Y punto.

Algunos “audiovisuales” SGAE, en ese guion de terror de serie B, claman: “¡Las cifras son escalofriantes! Los once autores investigados, han acumulado recaudaciones en los últimos cinco años que superan… ¡los 25 millones de euros!”. Toma ya, pasmo. En un  periodo igual, dos editores (Álvaro de Torres y Juan Ignacio Alonso) miembros del Consejo de Dirección “han acumulado recaudaciones en los últimos cinco años que superan… ¡los 100 millones de euros!

El batiburrillo cocinado por estos atropellados y arrebolados guionistas SGAE, difamadores, mezcla “escándalos”, “denuncias públicas” y “malas prácticas”, o sea, todo eso de lo que acusamos, con hechos y datos, a Reixa pero, en su versión, cometidos “por parte de un grupo de músicos (compositores e intérpretes) cuya música sirve de relleno en los programas de madrugada, en forma de videoclip grabado en directo o como telón de fondo de los programas y promociones más variopintos”. No está mal viniendo de “audiovisuales” que, en su mayoría, consideran que la “música sirve de relleno”, y que están encanallados porque el “videoclip” en la ley española no es “obra audiovisual” sino un montaje que acompaña a una obra pre-existente (y nosotros nunca lo hemos llamado “relleno”)

Debe de haber un autor por ahí perdido que “públicamente se ha auto-inculpado” no sé de qué, y me miran a mí que lo que he hecho es llamar “bocazas” al señor Reixa porque, sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, se marcó, públicamente, graves acusaciones contra el trabajo de músicos que, hasta ahora no ha demostrado, saltándose además los Estatutos, y contribuyendo a dejar el prestigio SGAE hecho unos zorros para lucirse ante el respetable, como un Robin Hood de ocasión, del “todo a cien” o mercadillo, pero quitándoselo a los músicos para dárselo a los editores “multis”.

Ese tal músico perdido, con la ayuda de otro “monstruo”, “acumulan en el mismo período más de 20.000 registros de obras”. De ser así, habría que felicitarles ¿no? ¡Qué arte! Deben de tener una fábrica de churros que, mira tú, parece que le gustan al que los contrata; aunque igual están compartidas con otros muchos autores (que cinco años dan para trabajar mucho y con mucha gente) o puede que, también, como esa “música sirve de relleno” puede durar unos segundos de ambientación, y con un minuto de inspiración te da para 60 segundos de fragmentos ¡celosillos! que como el guionista solo registra un único guion de su magna obra, la “música sirve de relleno” infinitas veces en su excelso único guion.

Como los difamadores no dan el nombre del afortunado, solo SGAE sabe (o solo ella debía saberlo) si “ha recaudado en 2012 más de 1.400.00 euros”.  Y si reconocen que desconocen la competencia compositiva en este ámbito de una persona tradicionalmente vinculada exclusivamente al rock y a la gestión de editoriales y discográficas internacionales durante los últimos años” ¿Por qué se extrañan de que, “de ellos… 120.000 euros corresponden a repertorio sinfónico”? Pensaba yo que podía ser José María Cano, que tradicionalmente Pop, se marcó una “ópera”, pero no debe ser él,  porque me extraña que se haya dedicado los últimos años a ser editor internacional, aunque quién sabe, porque como yo no me he dedicado a eso los “últimos años”, que dejé de ser editor “multi” hace 10 años, igual no me he enterado.

Este, recién aparecido, fulgurante lobby de guionistas difamadores, convertidos en martillo de herejes, sentencia: “este enriquecimiento es parte de un mecanismo en el que las propias cadenas forman parte. A través de sus editoriales musicales, las cadenas han encontrado un mecanismo de rebajar la factura de derechos autorales”. Vaya, descubriendo la pólvora ¡qué avispados! será que ninguno de estos chicos ha grabado un disco, o alguien en su entorno lo ha hecho, y no se ha percatado hasta ahora que eso es lo que han estado haciendo, desde siempre, las editoriales discográficas que, ahora, respaldan férrea y como un solo hombre (o editor) al señor Reixa. ¿No se han enterado las criaturas que, más o menos lo mismo, las productoras de audiovisuales “rescatan”, a través de permitir la reserva de derechos, derechos para guionistas, directores y músicos, rendimientos para ellos,  que según la ley corresponden al productor? ¿No es ese, también, un “mecanismo”  del que ellos forman parte? ¿No consiguen los productores aminorar la factura de director, guionista y músico?  Exaltados demagogos que se atreven a insistir en una cerril “sostenella y no enmendalla” : “que algunos autores aprovechen un vericueto legal para embolsarse una millonada por una música que, como afirmó el propio Antón Reixa, “nace muerta y acaba normalmente en esa casi clandestina explotación”. Podían aplicarlo a sus colegas que hacen películas que se estrenan un único día, para cobrar la subvención de Ministerio.

Convendría que recordasen que el pacto de reparto 50% Director, 25% Guionista y 25% Músico, se acuerda hace años, generosamente, en una SGAE mayoritariamente de músicos, para repartir derechos de películas provenientes del extranjero, cuando la SGAE, en casi todos los casos, recibe solo la parte de la música, que es lo que sus entidades “hermanas” recaudan en la mayoría de los países, ya que casi ninguna entidad de gestión es tan “multidisciplinar” como SGAE.

En una muestra más de ignorancia y demagogia, alientan, también, contra los editores en SGAE, lo que, opinan o sentencian: “para muchos, lastra y lastrará el funcionamiento de una entidad de gestión que debería estar integrada únicamente por autores. No tendría yo que entrar en el jardín de defender la presencia de editores en SGAE, dado como me tratan y atacan ahora, pero me gustaría ver a estos “iluminados” intentar negociar con los “usuarios” un acuerdo general de uso de repertorio cuando les tuviesen que decir que no entraba en él todo el repertorio internacional, desde Bruce Springteen a la música del “Titanic”. ¡Señor, señor, cuanta osadía lenguaraz!

 

Salú y Salu2,

Juan Márquez

PD: Que ya lamento dar tanto la brasa con SGAE y ExGays, pero es que no me dejan vivir, ni defenderme (que todavía no me han comunicado nada sobre mi “ejecución”, solo se limitan a difamar sin probarlo).

 

 

CORRUPTOS MAMPORREROS

Con los mismos falaces, insidiosos, interesados, baratos,  grandilocuentes y difamadores argumentos del “miserable” (acepción 1 de la RAE) Reixa, una publicación, supuestamente profesional, carga (eso sí, con numerosas faltas de ortografía) contra una empresa por facturar mucho dinero por los rendimientos de obras musicales clásicas de las que han hecho arreglos. Estos desinformados pero aleccionados “profesionales” repiten el desafortunado, y altamente contestado, comunicado del baranda SGAE , mostrándose claramente como sus “mamporreros” en el intento de “colársela” a RTVE, al parecer la única televisión que no ha cedido al chantaje que, eufemísticamente, Reixa (con un “te voy a hacer una oferta que no puedes rehusar”) llama “código de buenas prácticas”, o sea, yo te rebajo la tarifa un 25% y tú quitas de la programación las obras de esos que ganan mucho para que yo me luzca ante los socios cuyas obras no se programan en televisión y, sobretodo, justificar el cambio de reparto para que se lo lleven las multinacionales en vez de las editoras de televisión.

Vaya por delante que yo no toco detrás de una bruja ni he hecho arreglos de obras “clásicas” (pero que defiendo el derecho a hacerlo, porque así lo aceptan la ley, las normas y las prácticas internacionales) y, además, yo fui la voz en solitario que en Junta Directiva SGAE defendió el Dominio Público, en el caso de los Cantos Gregorianos de los Monjes de Silos, que fue finalmente aceptado como “arreglo” por SGAE, formando parte de aquel “tribunal” muchos de los que ahora siguen siendo miembros de Junta y Consejo.

Unos ignorantes “periodistas” ponen ejemplos de obras de insignes compositores a los que añaden, mofándose, nombres de arreglistas actuales y, me pregunto, si estos “corruptos” (acepción 2 de la RAE: 2. adj. ant. Dañado, perverso, torcido; aunque muy bien pudieran ser la 1. adj. Que se deja o ha dejado sobornar, pervertir o viciar) se dan cuenta del daño que hacen a nuestra historia musical, con grandes nombres internacionalmente conocidos por haber hecho arreglos de Dominio Público, como “Oh Lord, Why Lord” fragmento del canon, chaconne o passacaille de Pachelbel,  o  "La Voz del Hombre Caído" (en inglés "The Voice Of The Dying Man") fragmento de la composición del Adagio de Albinoni/ Giazotto, ambas interpretadas por Pop Tops o, por poner ejemplos que tienen mucho que ver con consejeros SGAE, “Himno a la Alegría” (Beethoven/ Arreglo de Waldo de los Ríos) o “CICLOS/Las Cuatro estaciones de Vivaldi” (Canarios). Si algún indocumentado, desagradecido, fanático y tragaldabas, opina que los que han hecho “arreglos” como estos no merecen crédito y mérito, su opinión no debiera merecer la atención de quienes quieran contribuir al conocimiento de nuestra espléndida riqueza musical pero, sobre todo, se deslegitiman para ejercer de críticos y periodistas musicales o del espectáculo, obviando, además, que gracias a estos arreglos hasta estos “garrulos” saben algo de la obra de los clásicos, porque contribuyen, y mucho, a su difusión entre los no-iniciados y los jóvenes, objetivo por el que SGAE premia especialmente, en los repartos, las interpretaciones de obras “sinfónicas” y repertorio “clásico”.

Bastardos ignorantes que en una basura de artículo no hacen más que el trabajo sucio de remachar en las torpes acusaciones del cobarde Reixa que, tras su comunicado, no ha dado la cara, ni para afrontar las críticas, ni para explicar el cese del que le concedía subvenciones, ni, lo más importante, para defender los derechos de los autores en la anunciada reforma de la ley de Propiedad Intelectual.

En el colmo de la perversión, todo este lío, toda esta interesada cortina de humo, pretende culpar a unos socios de algo que, en el mejor/peor de los casos, es culpa de SGAE, por tener el Reglamento que tiene, por aplicarlo y, como ellos mismo reconocen, no tienen tiempo ni capacidad técnica para comprobar los registros. Así que, juez y parte, la culpa es del que registra, con una declaración jurada que el ínclito Reixa y su equipo (también responsable de todo lo que se acusa al equipo anterior, por ser los mismos) decide unilateralmente invalidar sin garantías para los afectados y pasándose los Estatutos por salva sea la parte. Haría bien Reixa, antes de lanzarse a perseguir fantasmas entre los socios, en limpiar su propio patio “administrativo”, ya que hay trabajadores SGAE que figuran significativamente en las fichas de las obras “de televisión” , bien por sí mismos y/o familiares.

 El libelo panfletario de la publicación (que al igual que a los que acusa, vive del negocio de la televisión y quizá, solo quizá, de alguna subvención, cubierta o encubierta, de esas que tanto abundan “nowadays”) incide en la amenaza del ínclito Reixa de “abrir once expedientes disciplinarios, por prácticas de registro irregular de derechos de autor, que están en fase de diligencia, y de cuya resolución se tendrá noticia en las próximas semanas” ¡A ver si es verdad! Porque los “afectados” llevamos esperando no sólo la oportunidad de defendernos frente al ventilador de mierda puesto en marcha por Reixa, sino, al menos, que “nuestra Sociedad” conteste a algunos de nuestros escritos y peticiones de celebración de conciliación previa al establecimiento de demanda en los juzgados, prevista estatutariamente. SGAE no solo se pasa por el arco del triunfo Estatutos y Reglamento sino que incumple un principio, generalmente conculcado pero no por ello de menos obligado cumplimiento, y es que la “justicia” debe ser rápida o no es justicia, que no se puede esperar a que las difamaciones se olviden con el tiempo o, como en este caso, a que pase la Asamblea.  Por poner el ejemplo contrario, el por algunos denostado Ministerio de Cultura, dando pruebas de que también lo son de Educación, ha contestado a mi insolente escrito denunciando el comportamiento de Reixa y SGAE.

Sin “acritú”, pero hasta las narices,

Juan Márquez

PD: En SGAE, del Canon de Pachelbel, hay 110 registros de obra original y 10 alternativos; y del Adagio de Albinoni, 88, con 22 alternativos. Gracias a Dios (o al diablo, pero no debido a estos indeseables) estas obras parecen no estar muertas

 

MÁS QUE CHULERÍA, DESPRECIO

Reixa lleva desaparecido (en lo de justificarse) así como dos meses (con la que está cayendo) y con esa chulería de la que hizo gala llamándonos “chorizos” a unos cuantos, ni se ha tomado la molestia  de explicar el despido de su hombre de confianza y “subvencionador”, dándole igual lo que eso certifica, su podredumbre ética, y lo que cualquier paisano podamos pensar de este sucio asunto. Y en esa deriva del “sostenella y no enmendalla” anuncia que aparecerá, arropado por sus “jefes” e instigadores, los editores que, por fin, aparecen en escena, con unas jornadas para impartir doctrina donde no habrá ni una voz disidente y en las que lo “faltón” del enunciado del temario, al margen de la huida hacia adelante, da un clara idea de la grosería y desprecio, no sólo hacia las críticas recibidas sino, también, hacia el colectivo de los autores (y músicos) de “pequeño derecho”, a muchos de los cuales ha dejado sin trabajo, y a los que cree tener de su lado ( a pesar de los pesares) dándoles, a las decenas de miles que no están ganando nada, la carnaza de castigar a los mil que sí trabajan, en un campo, en el que además, son los únicos que pagan a SGAE.

Superándose a sí mismos, Reixa y los suyos, añaden un nuevo insulto a la inteligencia proponiendo un debate sobre un problema que ellos mismos han creado:

“La problemática actual sobre el reparto de derechos en las televisiones”
Con el fastuoso subtitulo (toda una declaración de intenciones, ya explicitadas por el Pope en su famoso comunicado) de:

“¿Fraude? ¿Reglamento distorsionado? ¿Abuso de posición dominante? ¿Tiene solución?”

Pues veréis, luminarias, no hay más “problemática” que vuestra avaricia y vuestro intento de retorcer las normas para quedaros con lo que nos corresponde a algunos para dárselo a vuestros “grandes nombres del pop” (quedándoos con vuestra jugosa parte) por los que, desgraciadamente, no hacéis lo
suficiente para que se les programe en televisión, y por lo que tenéis que intentar cometer este “Fraude”, con “Reglamento distorsionado” y “Abuso de posición dominante” (por lo que vosotros sí estáis denunciados) que, además, entra en colisión con la “cháchara” con la que el ínclito se encaramó al poder, con lo de que SGAE debía limitarse a “recaudar y repartir”, no a ser la conciencia crítica de la “dignidad” musical, que no sé lo que significa, pero que vosotros no sólo tampoco lo sabéis, sino que encima la mancilláis.   

¿Tiene solución? Claro que sí: Sacad vuestras sucias manos de la música que nosotros hacemos, y vosotros no, y dejad que “facturemos” por nuestro trabajo CUANDO CONSEGUIMOS COLOCARLO, y si queréis parte de ello, currároslo, no hagáis el trilero con las normas.

En el panfleto-convocatoria, apostillan que va a ser una “cama redonda”, digo, perdón, “mesa redonda” (aunque creo que lo primero pudiera ser más correcto, ya que más de uno puede salir jodido) en la que cuatro primeros espadas, al parecer expertos en “reparto” y en “televisión” (aunque a excepción de los tejemanejes en la programación de la televisión gallega del ínclito Reixa, a ninguno de los otros tres se les conoce y/o reconoce por su gran experiencia en estos campos - claro que, para lo del “enjuague a favor”, servimos cualquiera ) lidiarán un toro puesto en tercio, en el punto anterior de las jornadas,  por el jefe de los editores multinacionales, D. Alvaro de Torres, miembro perenne del Consejo de Dirección, tanto con Teddy Bautista como con Reixa, uno de los cinco preclaros próceres elegidos para la Comisión Gestora de la transición entre SGAEs viejas y nuevas pero iguales, al fin y al cabo, la de los poderosos, y Presidente de la multinacional Warner Chappell y otras hierbas a las que tanto deben los autores españoles. También es “factótum” de OPEM,  la asociación de editores de la que son socios las editoriales de televisión, a los que no se ha invitado a explicar su posición.

Tampoco en la Mesa habrá algún jurista que, dado el tema a debatir, parecería necesario (claro que, para ser juez y parte ya estará por allí D. Pablo Hernández)

Y toda esta juerga la pagará SGAE (supongo que con una de esas afamadas subvenciones y, también, supongo que el Presi cobrará una dieta más ¿cuántas van?

El mentecato que haya redactado el insidioso “temario” debe ser el mismo que ideó lo de “invoco la dignidad autoral” y grandilocuencias parecidas y, para más sorna, se descuelga ahora con un rimbombante “a fin de que se recupere la justicia distributiva entre sus socios” ¡Ahí va, Dios! O el tipo le ha dado duro a la absenta o yo no me he enterado de que Stalin (o un fresco general procedente de Galicia) ha tomado el poder  y desde ahora los rendimientos de mis canciones han de ser repartidos con los huérfanos de la comunidad autoral…pero sólo con ellos, no con otros pobres.

Aunque me da igual lo que piensen algunos, me molesta dar la impresión de que me divierto o que no tengo otra cosa que hacer que escribir sobre miserables y las gilipolleces que despachan estos dictadorzuelos de ocasión que, pretendiendo ser Robin Hood, pero para hacerse ricos, y van de repartir migajas que arrancan, de los pocos que a base de hacer malabares consiguen cuatro duros pero, que no les quepa duda que, como me molestaría mucho más tragarme su despotismo, demagogia y verborrea en silencio, mientras pueda seguiré dando caña a ver si, con suerte, se desata una verdadera revolución que les eche a patadas de nuestras vidas.

Sin “acritú” pero hasta las narices.

Juan Márquez

 

"Viboreando"

 

 Dicen por ahí, incluido Miami (nota para malintencionados que matan al mensajero con lo de “anonimato”: lo digo yo, también, que acabo de volver de Miami) que una de las razones esgrimidas por el ínclito Reixa para haberse pasado por el “arco del triunfo” a la Junta Directiva SGAE largando “por sorpresa” (para la JD) su tan difundido comunicado repleto de “lindezas” sobre esos descarados socios que no se han conformado con ser “mileuristas”, entre los que me encuentro, es que no podía fiarse de alguno de sus miembros, probablemente inmersos, también, en esas “execrables” prácticas “legales pero fraudulentas” de “forrarse en tiempos de cólera”. Razón que no es baladí porque escenifica de forma prístina (que decían los clásicos, cuando existía el “español”) el concepto patrimonialista “a la gallega” de nuestro hombre (no “ecce homo”, que ese soy, o seré, más bien yo cuando las justicieras indignadas hordas rockeras comandadas por Julio Castejón me den mi merecido castigo). Y digo “a la gallega” por aquello de Fraga y “la calle es mía”, actualizado ahora por otro gallego en “la SGAE es mía”.

No es baladí que se obvie a la JD en una decisión de ese calado (hecha pública el mismo día en que la comunidad autoral se la jugaba con el Gobierno en la ley Wert) por un presidente no elegido por la base autoral sino por los miembros de la JD (insisto, por si acaso, los autores elegimos a miembros de la JD y luego ellos, con o sin cambalaches, eligen entre ellos el cargo de Presidente, encargo de cargo revisable) pero más importante aún que eso, es que una vez sabido no ha habido reacción, que sepamos, por parte de los, en su conjunto, insultados miembros de la JD, a los que no debiera importar si unos hubiesen estado en contra o a favor y, otros, advertidos en secreto, jaleaban el asunto, sino que todos, por dignidad de la propia Junta, y por respeto a eso que llaman “principios democráticos”, debían haberle dado un buen varapalo, más allá de las componendas internas justificadas con lo de “no armar más escándalo”, porque Escándalo, con mayúsculas fue lo de soltar esa furibunda descalificación pública de socios, primero, conocerse que la JD no sabía nada, después y, finalmente, “de guinda”, el “aquí no ha pasado nada”, de cara al público, para evitar más escándalo, dicen. Eso sí que es escandaloso.   

Dicen por ahí, incluido Miami, que en el último (por ahora que, al parecer, en un año lleva más de 130 dietas, o sea, una salida cada tres días) de sus numerosos viajes, les ahorró el bochorno de tener que soportar su “speech” en inglés (aprendido al parecer en la tribu de los indios “torpepicos”) y que tuvo la gentileza de hacerlo en español (que, en Miami, existe) y no en gallego (dadas las férreas convicciones nacionalistas del ínclito) y, además, obsequiando con un lujoso coctel en el carísimo Hotel Delano de Miami Beach (¿quién dijo crisis?) que parece ser que es donde deben ser los eventos (aunque la sede SGAE la ha puesto en la “Pequeña Habana”… doctores tiene la Iglesia) y para recabar ayuda y comprensión frente a “injustificadas” críticas de los autores españoles por allí residentes, aunque luego, por razones de estado, haya que ir a Méjico al concierto de Alejandro Sanz.

Se entiende que con tan apretada agenda no tenga tiempo suficiente para todo (incluido lo de reflotar su grupo musical, con subvenciones varias) y tenga que atender solo en última instancia las gestiones con el Gobierno y, por supuesto, ni un minuto que perder en contestar, ni él ni su bien retribuido equipo, a los diferentes escritos de este humilde saltamontes, incluida la reclamación de conciliación previa estatutariamente prevista antes de la interposición de juicio contra SGAE, presentada en Marzo…ah, de 2013, por cierto, no vaya a ser que tenga que precisarlo en el futuro.

Pues nada, mis felicitaciones (en sensu contrario) a los miembros de la Junta Directiva por su gallardo comportamiento en defensa de su trasero y en detrimento de la dignidad de la propia JD y de los que la hemos elegido y, entre otras cosas, el no menos importante desmantelamiento del Montepío de Autores y la supresión de la cobertura del seguro médico (Adeslas) en fin, al parecer, sacrificios necesarios para poder revitalizar 6 (por ahora) Consejos Territoriales, ahora que, por muchas autorizadas voces, exigen la reducción de la estructura administrativa, a nivel nacional (el ínclito nadando a contracorriente, pero el “nacionalismo” - y la “demagogia” - que nos invade, es lo que tiene).

Ah, también dicen por ahí (esta vez, por aquí) que “traveller” Reixa se ha traído mil votos de Miami para la Asamblea, lo cual, de ser cierto, va contra toda la cháchara que él mismo largaba, cuando la última (por ahora) inacabada modificación de Estatutos y es, por tanto, cosa prohibidísima, eso de acaparar los votos.

Con lo bien que estaría yo calladito, me dicen.

EL CULTURAL.es – LIZ PERALES

 

 

 

 

 

http://www.elcultural.es/blog/blogcoment.aspx?&ID=26&msj=57857#comentarios

Quizá, solo quizá, estimada Liz Perales, tenga yo mejor suerte con usted que con su colega Daniel Verdú porque, entre otras cosas, usted manifiesta interés en “conocer las claves del "show business” (que él parece desconocer) mostrando, además, unas formas más respetuosas, manejando cierto rigor. Y digo “cierto rigor” porque, si me lo permite, incurre en monedas falsas de uso común y algún desconocimiento propio, quizá, del nivel de intoxicación al que todos estamos sometidos, en este caso, por SGAE y por el mencionado colega. E intento explicarme y, para ello, en vez de referirme a cada extremo que quisiera puntualizar, previamente, al menos quisiera intentar si pudiésemos estar de acuerdo en los siguientes puntos:

· La LPI No establece un porcentaje máximo de cesión del autor al editor. Es una norma que se ha incluido en el Reglamento SGAE, sin rango “legal” para el común de los ciudadanos. De hecho el autor, en obras audiovisuales puede, y habitualmente cede, el 100% al productor que, según la ley, salvo pacto en contrario es el propietario de los derechos.

· La entidad de gestión SGAE, es un monopolio de hecho

· Las entidades de gestión, como SGAE, “deberían” de funcionar según el “principio de subsidiariedad” o sea, recaudar únicamente cuando no puede hacerlo el autor mismo. En la práctica son como el gas y se expanden hasta donde no son necesarios, incluso perjudiciales, para el autor (yo, en este caso) Ejemplo claro, que usted conocerá, el autor dramático no necesita SGAE para recaudar los derechos de su obra en teatro. Yo debo hacerlo aunque solo haya firmado con una compañía de discos (que exige exclusividad) y aunque solo trabajase para una televisión que me exigiese exclusividad.

· Ninguna de las entidades de gestión similares a SGAE internacionalmente es tan “multidisciplinar”

· Ninguna de las entidades de gestión similares a SGAE internacionalmente auna la Presidencia de la Sociedad (representación) con la Presidencia del Consejo (gestión). Hasta la “presidencialista” SACEM” (mejicana) de Cantoral tuvo, al menos, dos presidentes, uno para cada cargo, padre e hijo, pero dos.

· SGAE tiene una denuncia, presentada por el que suscribe, ante el Tribunal de la Competencia

· SGAE tiene una denuncia, presentada por otro socio, ante la Agencia Estatal de Protección de Datos. Sin ir más lejos, usted maneja la información de que 11 socios han recaudado 26 millones de euros en cinco años, dato que únicamente puede haber salido de SGAE. Dato claramente tendencioso que no se enmarca en ningún parámetro, por ejemplo: de los miles de millones de euros pagados por las televisiones a SGAE, 26 de ellos han ido a los autores que más trabajaban en esas televisiones, el resto repartido entre los más de 100.000 autores SGAE.

· Una sola de las editoriales “multinacionales”, en ese periodo, puede (como ve, yo, en cambio, no tengo datos fidedignos) haber recaudado eso o más.

· Las televisiones no pagan conforme a la cantidad de música que utilizan sino conforme a un acuerdo general o “Blanket Agreement” por el que pueden usar lo que quieran a cambio de un % de sus ingresos por publicidad y/o subvenciones (caso de TVE y Autonómicas, por ejemplo).

· Los listados que proporcionan las televisiones (contrastados con el listado que realiza a su vez el seguimiento SGAE) sirve para saber “a quién le corresponde” recibir derechos. De igual forma que lo recibido por la venta de discos se le paga a quien figura como autor en el listado de ventas de la discográfica.

· Todas las editoriales, las “de televisión” y las “multinacionales”, son socios SGAE. Todas ejercen su actividad legalmente y el juicio de valor sobre las razones por las que se constituyeron es eso, prejuiciado juicio de valor, en muchos casos interesados y/o desinformados como si yo opinase sobre las razones de PRISA para constituir Canal +. Los autores no son “afiliados” a esas editoriales sino que firman sus obras con ellas.

Finalmente, y sin acritú sí, de nuevo, me lo permite, haré un par de comentarios basándome en su artículo:

· El País publicó que la productora de Reixa había sido beneficiada por la Xunta de Galicia con una subvención que fue firmada por Juan Carlos Fernández Fasero 23 dias antes de que éste fuera nombrado delegado de Sgae en Galicia, y también ha publicado sus explicaciones al respecto:resulta de la aplicación de unos baremos automáticos y que no fue él quien nombró a Fasero delegado en Galicia sino que la decisión fue del consejo de dirección de la SGAE, integrado por 14 personas”.

Si me permite calificar el primer argumento de desfachatez, añadiría inmoralidad del señor Reixa. La “aplicación de unos baremos automáticos” por la propia SGAE (no por las televisiones ni los autores) es lo que ha producido que esos 11 “implicados” hayan recibido millones, por la difusión de sus obras, quede claro.

El segundo argumento es de un mayor calado aún, al darse la circunstancia que el señor Reixa, en su carga contra la “anterior” SGAE (que le ha llevado a la presidencia) ha culpado únicamente al anterior Presidente del Consejo de Dirección, no a los miembros de Junta y Consejo que aprobaron todas y cada una de las decisiones del Señor Bautista, algunos de los cuales forman, hoy, parte de esos órganos.

· La frase “once, llamados en el argot de la institución “la rueda”, se han organizado para llevarse gran parte del pastel” da pie a pensar que se respalda la especie difundida por su colega Verdú, al que, sin éxito, le comenté que esos autores pudieran ser “desconocidos” (todos no tanto, si uno se toma el trabajo de leer la comunicación de Eurodelta/ http://www.acam.es/noticia-13918-eurodeltamusic-firma-un-acuerdo-para-emitir-musica-espa.html ) pero también “desconocidos” entre sí (yo, al menos, no los conozco y, si soy “abanderado” de algunos, es de aquellos con los que trabajo, alguno de los cuales se ha manifestado en www.vivodelamusica.com) por tanto, no estamos “organizados”, ni formamos parte de grupo o “mafia” alguna. Itero, cada una de las diferentes televisiones tiene su grupo de autores “favoritos” con los que desea trabajar (algo que cualquier estalinista no puede consentir).

Agradeciéndole, tanto sus maneras, como su tiempo, me dedique o no una respuesta, ya que creo que ha hecho usted un esfuerzo por profundizar, incluso matizar, en este particular asunto, reciba un cordial saludo

Juan Márquez

·        #2

Liz, 13/04/2013

Gracias Señor Márquez por sus explicaciones y correcciones. Como ya dice usted, para el profano como yo es éste un tema complejo y con muchos vericuetos. No acabo de entender cuál es el motivo que les enfrenta: ¿En su opinión, qué ha incitado al presidente de la Sgae a iniciar esta "guerra" contra autores como usted si, como parece, su actividad es legal? ¿Una cuestión de ingresos? ¿Qué papel están jugando en esta historia sus compañeros de las editoriales "multinacionales"? Son muchas las preguntas que me gustaría formularle

·        #3

Juan Márquez, 13/04/2013

En primer lugar, mi más sincero agradecimiento por contestar a mi comentario que, puede que haya sido poco cortés, ya que estando, como estoy, sintiéndome atacado e insultado por SGAE, me lleva a ser lo más contundente que puedo en mi defensa. Sus maneras siguen siendo exquisitas y, también, se lo agradezco, lo que me obliga a pedirle disculpas en caso de que se haya sentido ofendida.

Respecto a sus preguntas, puedo darle mi versión, lo más escueta posible ya que, de otra manera, habría que repasar la extensa correspondencia habida sobre este asunto.

Sobre lo que nos enfrenta, es la intención del actual Presidente SGAE de cambiar el Reglamento para tener un reparto de derechos diferente por el que de los derechos recaudados de las televisiones, los autores que ahora cobran más (porque sus obras se interpretan en las televisiones) cobren menos, en beneficio del repertorio de autores fundamentalmente internacionales y/o los nacionales de éxito pero que, por diferentes causas no han sonado en televisión, tanto al menos como los otros. Para cambiar unas Normas de Reparto, que están en un continuo cambio (cada vez que el resultado no se ajusta a los gustos de la dirección SGAE) se ha visto obligado a justificarlo atacando, por "indigna" la presencia de esos autores en televisión (brujas y todo eso de "madrugada")y amenazar con expedientes disciplinarios (y lenguaje pseudo-juez como "diligencias previas"). Las actuales normas ya diferencian unas músicas de otras, unas tienen 30 puntos, descendiendo hasta 1, de actuaciones en directo a música acompañando a un locutor (lo que da la paradoja que el Maestro Rodrigo es el que más recauda en discotecas, y una interpretación de "sinfónicos" recibe varias veces lo que una de "pop") pero por lo que se ve no es suficiente, al parecer porque los editores de multinacionales quieren que "su" repertorio (canciones de artistas como Bruce Springteen para entendernos) usado el mismo tiempo cobre mucho más que él mío, por ejemplo, y habría que mencionar que la tremenda caída en recaudación tiene a los editores en claro problema con sus jefaturas tratando de cubrirla con estrategias como esta y/o el reparto de 120 millones de euros del Pendiente de Identificación (no repartido por errores en los registros o en la identificación de las obras que, por lógica, debería afectar más a los desorganizados o con estructuras más pequeñas para hacer registros correctos y seguimiento que a las poderosas multinacionales. Pero se ha repartido por cuota de mercado (algunos lo califican un disparate porque, además, la pregunta es ¿conque fondos se hara frente a futuras reclamaciones?).

En mí opinión, además, este asunto es una cortina de humo del Presidente para distraer sobre la tremenda caída de recaudación, para su extraño acuerdo con DAMA (en quiebra técnica) y para prestigiarse con las bases autorales como un, para entendernos "Espartaco liberador de humildes"; el momentum en España con la amplia difusión de una "corrupción generalizada" -como si nunca la hubiese habido - la crisis y su consecuente desesperación en los menos favorecidos, es un caldo de cultivo excelente para "salvapatrias", sean de la nación o del copyright(disculpe el comentario pero he intentado ser descriptivo, a mi manera).

No quisiera aburrir extendiéndome más, pero quedo a su disposición para cualquier comentario, que a mí me beneficiaría puesto que cuanto más logre explicarme, aunque no logre convencer, más tranquila estará mi conciencia.

Reciba un muy cordial saludo, con mi agradecimiento, de nuevo, por contestarme y por sus maneras,
Juan Márquez

Comentarios de Juan Márquez al articulo “La semana de furia de Reixa”( por el periodista Daniel Verdú) (http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/23/actualidad/1364061187_300139.html )

En relación a un artículo publicado en el periódico EL PAÍS, el 24/03/2013, con el título “La semana de furia de Reixa”( por el periodista Daniel Verdú) (http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/23/actualidad/1364061187_300139.html)

al haberse convertido el periodista, Daniel Verdú, y por tanto, el periódico, El País, en vocero, interprete y comunicador de las razones e intenciones del Señor Reixa, no habiendo este (al margen de no dar la cara; que ya la da por él el señor Verdú) ni ningún órgano SGAE (tampoco el periódico) contestado a mis cartas sobre el asunto que trata el articulo ni haber recibido comunicación previa sobre de qué se pretende acusarme y sin darme opción de defenderme, me veo obligado a hacer públicas mis consideraciones sobre el mencionado articulo.

Dado que el señor Reixa vomitó un furibundo ataque sobre mi actividad (y la de unos cuantos socios más a los que nos ha amenazado con expedientes disciplinarios) haciendo gala de un innegable "animus injuriandi" (transcribo algunas de los palabras y/o calificativos vertidos con verborrea en su escrito: Inefable, presuntos, oscuras, difíciles, enigmáticos, perversa, abuso, dominio, presionados, excesivas; alarmante, forzar, ceder, irregularmente, exigir, falsear, burlar, imponer, fraudulentos, enmascarar, testaferros, sectarias, fronterizas, abusivas, presiones, confusa, trama, intermediarios, viciada, viciados, irregularidades, terriblemente, complicadas, opacidad, desigualdad, avaricia, ambición, menoscabar, tensionar, maniobras, irregularidades, terrible, pertur_base_, aprovechados, víctimas, trama…y música muerta – el más doloroso) al escribirle, por si acaso mi indignación me sobrepasa, me acojo al “Animus defendendi”, o sea, ánimo o intención de defenderse, que excluye toda ilicitud, para que se entienda que las palabras y/o calificativos que use en esta carta, que en otros casos, podrían significar ofensa al honor o reputación de otra persona, se pronuncian o ejecutan sin otro fin que el de defenderme.

El señor Reixa no da la cara (“Enciende la grabadora, aquí ya no hay off the record” transcribe el periodista, recogiendo la torera postura de su entrevistado, resumida en cuatro eximias, sucintas y estúpidas, manifestaciones que comento al final de esta carta. El artículo es un muestrario de empanada mental y diáspora de la que suele hacer exhibición en su “gestión”, y en su “otra” actividad como tertuliano de un par de cadenas de radio, entre ellas la Cadena SER, y dado que su vocero, el periodista Verdú, da cuenta de todo lo que quisiera decir pero no dice y argumenta su justificación, me dirijo a ustedes con las siguientes consideraciones sobre el asunto:

Hasta ahora, el congestionado señorín, con capa de “Espartaco de andar por casa” de los autores, únicamente ha enumerado una serie de supuestas execrables prácticas que, a renglón seguido, reconoce implícitamente que no son delito, al calificarlas como: “practicas sectarias y fronterizas con la legalidad”, con lo que uno ha de preguntarse: ¿Pero, legalmente, de qué acusa este tipo? ¿De ganar dinero? Porque si es, simplemente, algo legal que no le gusta, a mí ni su cara, ni su música, ni su “buenismo” para con los jóvenes autores…y otro montón de “níes”, entre ellos “ni” las medidas que propone.

La tendenciosidad, parcialidad e intento de desprestigiar en este artículo se manifiestan de forma meridiana, por ejemplo, en el uso semántico en los siguientes puntos (13, ya que estamos en 2013, espero que sean suficientes pero, si lo requiere, puedo darle más) del artículo:

1.- “actuar contra los 11 implicados” – En este episodio no hay únicamente 11 implicados (de los que sólo de dos se hace mención, habiendo demostrado el periodista que tiene acceso a información privilegiada) cuando menos están, también, el señor Reixa, el señor Pablo Hernández y aquellos consejeros/junteros que lo único que parece preocuparles es “No gustó que airease trapos sucios en público” ¿el trapo sucio son las intenciones del señor Reixa o las nuestras, los amenazados?

2.- ¿“avispero”? ¿Tenemos, los autores, la culpa de la manía persecutoria, pesadillas, o delirios de ganas de ganar el aplauso de los socios tirando a los leones a unos cuantos, para que sean linchados por ganar dinero con su actividad?

3.- "11 afiliados "(no le gusta al periodista “socios” o no viene bien a la causa. Implicados sí, pero mejor que “socios”, “afiliados” – a una entidad monopolio de facto, en que impone férreamente las condiciones para pertenecer y reparte a su gusto y criterio modificando a cada poco su reglamento, “afiliados”, sí – uno de estos días nos obligarán a pagar cuotas, a los que no expulsen. En fín, afiliados y, de colofón: “red de amos y señores de la música”

4.- “grotesca adivina o un acelerado presentador de concurso”. Alto y claro, para oídos sectarios e interesados: aunque yo defienda el derecho de un autor a componer un “tema” que interpretan después, músicos detrás de una bruja, en un concurso o magazine, no es mi caso, principalmente hago conciertos “de madrugada” y música “de fondo”, de día y de madrugada. Si al periodista vocero no le gustan las “grotescas adivinas o los acelerados presentador es de concursos” es su puñetero problema (que se monte una tele en que no haya más que música de Os Resentidos) y mencionarlo así es una muestra más de su “malababa” y, además, señor Verdú, lo de “que utilizan a intérpretes inaudibles en un segundo plano” no es correcto (lo entienden usted y sus malintencionados amigos) los interpretes no son “inaudibles”, son perfectamente audibles si así lo decide el ingeniero de sonido ¡enterao! (De hecho se oyen perfectamente ¿o es que además de no tener ni idea de propiedad intelectual es sordo?)

Además, evidentemente no soy de esos “niños y niñas que registran desde arreglos de Chopin hasta el más variado repertorio compositivo”, de hecho, casualmente, fui yo quien se peleó, casi en solitario, en la Junta Directiva SGAE defendiendo el “dominio público” de los Cantos Gregorianos de los Monjes de Silos, mientras algunos de los que hoy se sientan en la Junta aprobaron que había “arreglos” en esas obras, y el 100% de los derechos fue a parar a una editorial “amiga” ( Recuerden, señores Consejeros, recuerden, cuando el desembarco en el Dominio Público les parecía bien porque así SGAE gestionaba un éxito internacional). ¿Dónde estaba el señor Reixa entonces?.

5.- “intermediarios” se reparten con las televisiones. Una muestra más de la intencionalidad y de la falta de ecuanimidad del periodista, como la calificación de “negocio maravilloso” (eso el suyo, que puede hacer todo el daño que quiera, a veces consiguiendo la ruina de la “victima” elegida y dormir, después, a pierna suelta con la satisfacción de haber contribuido a la mayor gloria de a quién se sirve ¿alguna contraprestación económica al margen de la amistad?)

6.- “El número uno recibió 1,4 millones”. Esta información solo puede venir de SGAE, sea o no sea correcta, ya que el periodista no es adivino (y no le gustan las brujas además) no puede saber cuánto recibe el autor que más derechos ha generado, y el comparativo con los grandes nombres del pop (sic). Por supuesto que parece que le parece que alguien que genera mucho debe ser un corrupto (excepto si es alguien como Almodovar, ¿no?)

7.- “Plácido mandato. Lo había conseguido”. Al periodista parece dolerle que el “loor y gloria” que entona al señor Reixa se haya empañado con la reclamación de unos socios a los que ha llamado un montón de cosas, entre ellas “fraudulentos”, en un proceso que haría las delicias de Charles Lynch. De todas formas de los fastuosos logros de gestión que pregona el periodista, haría bien en hacer mejor su trabajo y, metido en harina, confirmar con, entre otros, el señor Sastrón sobre lo de “ha alquilado sus deficitarios estudios de grabación a una productora de televisión iraní” (con gran cabreo de algunos socios VIP, como Trueba, usuarios de los mismos y que quisieron optar a su alquiler, adjudicado finalmente a, según dicen “malas lenguas” a una filial de Al Yazzira, ¡toma ya, delirio!. Lo de para legitimarse frente a la opinión pública, poner al descubierto una valoración a la baja, baja, de la red de teatros, para luego intentar venderlos a buen precio y, claro, tener que casi regalarlos, pues es de la clase de gestor que es el ínclito, con una carrera “espectacular” en las empresas en que se ha visto involucrado.

8.- “Hay que lograr que los muchos indicios que hay de sobreprecios, de tramas de proveedores, se constituyan en pruebas”. ¿Manifiesta el señor Reixa, sobre la investigación del juez Ruz, que se ha actuado con indicios que hay que convertir en pruebas? ¿Cómo se está haciendo con nosotros?. Si así fuese, la caradura de Reixa y periodista sería de monumento de Chillida.

9.- “Reixa se ha puesto un sueldo de 70.000 euros”. ¿Quién patina aquí, Reixa o el periodista? ¿Se ha puesto? ¿Presidencialismo total? Habrá que darle las gracias por no ponerse un millón cuatrocientos mil (que posiblemente es lo que pediría – valor de mercado – un buen gestor para sacar a SGAE de ese “avispero” – 400k por hacerlo y 1 millón por tener que aguantar a tanto inútil, que han recaudado 260 millones menos que el año anterior, con el prestigio SGAE por los suelos).

10.-“trato preferente, dicen, que reciben las discográficas internacionales (beneficiadas en el reparto de 2012)”. Editores multinacionales, señor Verdú, Editores. Posiblemente los grandes beneficiados por todo esto (más incluso que DAMA y un sector de Audiovisuales) y que, con su voto, decantaron la pugna entre Reixa y Sastrón por la presidencia. A estos editores, muy calladitos ellos, ni el señor Reixa ni el periodista les quieren molestar y, por tanto, aparecen en esta guerra de pasada pero, eso sí, llevándose la parte del león en el reparto del ya famoso “Pendiente de Identificación”, caballo de batalla del señor Reixa en su campaña electoral.

11.- Juan Márquez (fundador del grupo Coz), que se autoinculpó en una carta abierta donde defendía la legitimidad del “negocio”. Hábil, el periodista, señala a un “rockero”, que si gana dinero pierde credibilidad con “su gente” (un colega del señor Verdú, en ABC, me describe como “cantante del grupo Coz y que, entre otros cargos, ha sido director de EMI Music en España, vicepresidente editor de la SGAE, presidente de la Asociación Española de Editores de Música, y vicepresidente de Sony ATV para Latinoamérica) y establece que “se autoinculpó” ¿de qué, señor Verdú? ¿De componer música? ¿De generar derechos? ¿De tener la habilidad de establecer relaciones con empresas para dar salida a mis composiciones? Gracias de nuevo por su imparcialidad y, sobretodo, por las comillas de “negocio” al decir que yo defiendo la legitimidad del mismo. ¡Negocio! ¡por Dios! Me escupirán por eso ¡fusilamiento al amanecer! ¡Un negocio! Sí hombre, sí, mi grupo tiene que generar “negocio” para vivir, para tocar, para que los empresarios sigan contratando música…qué le voy a contar a usted que no sepa, pero que prefiere retorcer para crear mala imagen. En la calle, ahora mismo, hay una gran división entre los músicos, los que quieren que “les paguen la actuación y no les cuenten historias” y los que queremos actuar aunque tengamos que pagar, para ver si, finalmente, hacemos “negocio” (normalmente estoy perdiendo dinero). Ese, también, es mi “negocio”, y los que trabajan conmigo me agradecen que intente hacer negocio para que todos podamos comer y seguir haciendo música. ¿Se vive bien en su mesa de despacho llegando un sueldecito a final de mes y, ocasionalmente, echando a gente a los pies de los caballos porque hacen “negocio”, señor Verdú?

12.- “trinchera de los implicados”. Los “malvados”, al parecer, no tenemos “posición”, tenemos “trinchera” y, sí, insistimos en “señalar a Pablo Hernández, director del gabinete jurídico de la SGAE en la época de Bautista y de Reixa, como auténtico urdidor de “la persecución” más que posiblemente, para ganar puntos y conservar así su puesto, que mantiene incomprensiblemente a pesar de que esta denunciado, con apertura de diligencias previas, por el juez Ruz en el caso Arteria, habiendo nombrado abogado para su defensa.

13.-“Tupamaros”: Red mafiosa instalada en órganos de gobierno SGAE, que alteraba las hojas programa en favor de un repertorio inexistente. Desmontada, no por el Sr. Reixa sino por Teddy Bautista, la malintencionada y perversa comparación con los socios actuales con mayor recaudación, entre los que hay algunos insignes, produce hilaridad y otra cosa que puede fácilmente imaginarse ante tal injuria.

Repasando ahora las informaciones, comentarios y opiniones publicadas anteriormente por su periódico, resumo las cuatro acciones o líneas maestras expuestas por el señor Reixa en sus desafortunadas arengas (justificadas y amplificadas por su vocero):

1.- Editoriales de televisión: Aunque lo dicho fuese rigurosamente cierto, no puede, y menos como interlocutor de SGAE, decirlo, y menos así, porque es un “juicio de valor” e intenciones, sobre las razones por las que una empresa crea una editorial y, aun así, su cerrazón e ignorancia no le deja ver y/o entender lo beneficioso que está siendo para los autores españoles y, también, muy especialmente para los músicos, la actividad que están desarrollando las editoriales de televisión

2.-Normas de reparto de los ingresos provenientes de televisión: Párrafo antológico, digno de figurar en museo, al lado de la piedra de Rossetta, y que reproduzco para solaz y divertimento de espectadores amantes del estrambote y la astracanada, y como claro reto a descifrar el enigma tan crípticamente expresado en cuando se “inició el camino de la transparencia absoluta se encontró con unas normas de reparto de los ingresos de estos derechos terriblemente confusas y complicadas; superar esa compleja opacidad y establecer criterios claros y comprensibles es un imperativo para la renovación. El justo valor de la creación autoral en televisión debe reconocerse con un reglamento que otorgue a cada guionista, director o músico el valor ecuánime de su aportación en virtud del esfuerzo, la audiencia y la franja horaria de emisión.”

¡Chúpate esa, Serafín! ¡Claros y comprensibles!¡Tendrá morro el tío! Algunos ya sospechábamos que el señor es un “bluf” que va de tertuliano a hablar de lo que no sabe (o del “pensamiento único” de LO progre) pero ¿esto? Quizá no hay que ser tan cruel como para culparle de ello, simplemente pudiera ser que el que le ha redactado este escrito sea de su familia y le resulte de difícil comprensión unas normas de reparto que han funcionado durante 30 años, cuya asimilación es necesaria para desempeñar los puestos de trabajo que ellos ocupan (el de presidente de esa sociedad y el de periodista de “investigación”).

3.- Cauces de diálogo: compitiendo ex aequo con el párrafo anterior, únicamente superado por la frase de Vito Corleone de “es una oferta que no puedes rehusar”, se plasma aquí, en su plenitud, su concepto de “el máximo, como mínimo” que preside la forma de negociar de este hombre al que lo que establece la ley se la bufa, con planteamientos sublimes como: “cauces de diálogo para generalizar, perfeccionar y hacer seguimiento de los acuerdos de buenas prácticas editoriales en el conjunto de las televisiones.

O, aún más clarito: Se ajustarán los límites de retorno editorial respecto a sus pagos a la SGAE por obtención de licencia. Para evitar situaciones de desigualdad de oportunidades, se les motivará para que amplíen notablemente la diversidad de su programación musical y contratación de repertorio y autores y para que coediten, subediten y firmen acuerdos temporales de participación de royalties editoriales o cualquier tipo de colaboración con otros derechohabientes (autores, productores, editores). Así se extinguirá la viciada práctica de que la producción de la música para televisión se financie, casi exclusivamente, sobre el 50% autoral. La promoción, implementación y dignificación de la música (con especial atención a la renovación de talento), así como la estabilidad laboral y profesional de los socios de la SGAE estará en la primera línea de este diálogo corporativo.

Nótese que su plan de mínimos, al margen de poner límites a su actividad empresarial (no podrán firmar todos los autores que quieran o puedan) no incluye que puedan “editar”, solo “co-editar” y por tiempo y condiciones que él estime correctos. La que merece mención aparte es la frase “La promoción, implementación y dignificación de la música (con especial atención a la renovación de talento)”, ya que no sólo quiere manipular o adulterar el mercado musical y las relaciones inter empresariales de un sector del que él no es dueño ni accionista (entidad de GESTIÓN) sino que además pretende ser la guinda del buen gusto y la dignidad, diciendo, también, igualdad, con lo que le falta la “libertad” y la “fraternidad” para convertirse en el Robespierre autoral, ¿o quizás es más Torquemada por los 11 autos de Fe?

4.-Ventana común con la entidad audiovisual DAMA. Como el vocero del señor Reixa habla de expulsión, dejare que aquellos autores que van a seguir en la Sociedad se preocupen del desembarco de una entidad de gestión en quiebra, que pudiera muy bien comerse al pez grande, SGAE, en gobierno y en recaudación.

PD: Las cuatro “lucidas” frases del ínclito Reixa en un pasmante “ni off de record, ni nada”:

1.- “La unanimidad del pasado era muy sospechosa”. Sí, como lo ufano que se puso en la Asamblea abochornando a un tímido intento de discusión de la modificación de estatutos diciendo que “su” modificación había sido aprobada por el 100% de los votos, en pre-asambleas, y después en la misma Asamblea.

2.- "Es un problema muy localizado". Evidentemente los 10 o 20 socios con mayor recaudación están localizados entre los 10 o 20 primeros puestos, no en la mitad de la tabla o al final ¡Lumbreras!.

3.- “Es una sociedad muy grande y muy diversa. Las amenazas y la presión de esos privilegiados que recaudan cientos de miles de euros al año y se aprovechan de esta situación no nos afectan”. ¿Amenazas? ¿el amenazador amenazado? ¿privilegiados por ganar dinero? (¿eso es lo que jode, eh?) ¿No nos afectan? ¿”Nos” en plural mayestático o Hernández y él?

4.- Es muy grave. Se devalúa el trabajo del autor. El Gobierno está en contra de este sistema autorganizado. Van a volver a crispar el ambiente porque se obliga a revisar las tarifas. “¿Einnnnnnn?”

                                                                                                  Atentamente, Juan Márquez
CARTA A LA JUNTA DIRECTIVA SGAE

Carta a los miembros de la Junta y Consejo de Dirección SGAE

Al parecer se ha publicado en El País un artículo (que no he leído aún pero me cuentan sobre él) donde me nombran cabecilla de un movimiento de “insultados” por el señor Reixa, y aunque no sea así, me tomo la libertad de hacer como si lo fuese y aprovecho para hacer públicas alguna de las reflexiones que compartimos en esa “iniciativa” bajo la forma de esta carta a los miembros de la Junta y Consejo SGAE, nuestros representantes.

A expensas de una lectura de primera mano del mencionado artículo, parece que se lanza la interesada “especie” de que los audiovisuales pudieran irse de SGAE y eso significaría el fin de la Sociedad, y esa nueva “cortina de humo” es lo que nos parece principalmente preocupante.

EL PEZ CHICO SE COME AL GRANDE: DAMA se comerá SGAE

“Quien olvida su historia se verá obligado a repetirla” (Marco Tulio Cicerón) y, añadamos que “ lo que pasó como tragedia se puede repetir en forma de tragicomedia”. Las referencias a DAMA, difícilmente entendibles, en el comunicado 13/03/2013 del Señor Reixa, confirman mi sospecha de que él ha sido el Caballo de Troya de los audiovisuales “griegos” entre los músicos “troyanos”.

En estos momentos, la interpretación general es que una compañía en quiebra, British Airways, ha absorbido una hasta ahora compañía boyante, Iberia, pero, en clave más musical y de derechos, hace 13 años el “pez grande”, entonces, EMI, intentó comerse al “pez chico”, Warner, y no le dejaron, después el pez chico lo intento al revés y casi lo consigue; En 2010, un pez chico resultado de la “burbuja punto com”, AOL, se compró al pez grande, Warner, con un resultado catastrófico ('the biggest mistake in corporate history', dijo después el jefe de Time Warner, Jeff Bewkes).

Ya sé que con “la que está cayendo” más de uno dirá que he pedido prestada una bola de cristal (a alguna de las, a pesar de tanta estulticia, “respetables” brujas con las que algunos músicos presentamos un humilde show que ha merecido risotadas e indignación por parte de “respetables” rockeros” que , hasta ayer, eran “antisistema” y hablaban en favor de los humildes) y me he metido a pitonisa pero, tómense ustedes la molestia de sumar algunos datos y vean que resultado les da. El señor Reixa, de las primeras cosas que hizo/propuso (aprobado en medio de una batería de cambio de estatutos aprobado por el democrático medio de referéndum) fue romper el “delicado” equilibrio de fuerzas en SGAE, quitándole un puesto a los músicos y dándoselo a los audiovisuales, algo así como pasar del 49% al 51%. La propuesta del cambio de reparto y las modificaciones en los conceptos anunciadas, amén de re-dirigir los rendimientos de las televisiones de los músicos a los audiovisuales, no hacen más que apuntalar la sospecha que algunos tenemos de hacia dónde van las cosas y, sobretodo, cuales son los intereses y a quien sirve el señor Reixa.

Adicionalmente, a este pequeño saltamontes, lo anterior le explicaría el, hoy por hoy, incomprensible misterio de que una Sociedad que siempre ha tenido como Presidente alguna figura de renombre, respetada y con altura intelectual, haya elegido, no solo como Presidente, sino también como gestor, a alguien con el “opinable” bagaje del señor Reixa pero, lo que es incuestionable es que, como gestor, ha dejado tras de sí una cadena de ruinas. Puede que nunca sepamos las razones y que los actuales miembros de Junta y Consejo solo se lo cuenten, entre risas, a sus nietos, con un: “¡Fijaos la curiosa decisión que tomamos!”.

Aún es tiempo, no para todos porque, por ejemplo, mi salida de SGAE parece evidente pero, aun así, me preocupa el futuro de una SGAE (ni “nueva” ni “vieja” ¡vale de tanta “tontería!) levantada con mucho esfuerzo por todos y, que como digo, aún queda tiempo para que los autores de buena fe reaccionen y, recuerden que el “encargo” de “cargo” que se le ha dado es “revisable”.

                                                                                                 Atentamente, Juan Márquez

*CARTA ABIERTA A LOS SOCIOS DE SGAE Y MÚSICOS. Escribe: Ramón Arcusa
http://autoresdemusicaasociados.blogspot.com.es/2013/03/carta-abierta-los-socios-de-sgae-y.html

**Comentarios de Juan Márquez al articulo “La semana de furia de Reixa”( por el periodista Daniel Verdú) http://www.coz.es/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=269&Itemid=107

*La semana de furia de Reixa
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/23/actualidad/1364061187_300139.html

*La música que más recauda no le sonará a usted de nada
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/15/actualidad/1363380899_078784.html

*La SGAE pierde un 16,1% de recaudación enfrentada por el reparto de las cadenas
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/21/actualidad/1363898294_156244.html

**Carta Abierta al Presidente SGAE
http://www.coz.es/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=268&Itemid=107
que incluye el comunicado del Presidente SGAE, retirado posteriormente:
http://www.sgae.es/viva-la-musica/ ¡Viva la Música! Sgae | 13 marzo, 2013

*Juan Márquez contra Antón Reixa, un duelo que decidirá el futuro de la SGAE
http://www.elboletin.com/index.php?noticia=72269&name=medios

*Juan Marquéz acusa a‘El País’ de tomar partido por Antón Reixa…SGAE
http://www.elboletin.com/index.php?noticia=72756&name=contraportada

*Guerra entre históricos en la SGAE: el guitarrista de Asfalto contra el bajista de Coz http://www.elboletin.com/index.php?noticia=72660&name=Contraportada

*El compositor y cantante del grupo Coz contesta al Presidente SGAE
http://www.umtrade.org/noticia_13898-el-compositor-y-cantante-del-grupo-coz-contesta-al-pres.html
 

ACAM
http://www.localesblancos.com/noticia_13911-acam-ve-con-preocupacion-la-division-entre-los-autores-.html
ACAM
https://www.facebook.com/#!/josedeeusebio?fref=ts

**Fernández Sastrón lleva la contraria a Arcusa y tilda las afirmaciones de Reixa de ‘dudosa legitimidad’ | umtrade.org
http://www.umtrade.org/noticia_13919-fernandez-sastron-lleva-la-contraria-a-arcusa-y-tilda-l.html

*EURODELTAMUSIC FIRMA UN ACUERDO PARA EMITIR MÚSICA ESPAÑOLA EN EE.UU.
https://dub124.mail.live.com/default.aspx?id=64855#!/mail/ViewOfficePreview.aspx?messageid=9713bc68-9aee-11e2-9fef-00215ad8c1e8&folderid=00000000-0000-0000-0000-000000000001&attindex=2&cp=-1&attdepth=2&n=1215794708

*Las asociaciones AMA y ACAM también cuestionan las formas de Reixa y su secreto acuerdo con DAMA | acam.es
https://dub124.mail.live.com/default.aspx?id=64855#!/mail/InboxLight.aspx?n=1215794708&fid=1&mid=9713bc68-9aee-11e2-9fef-00215ad8c1e8!n=2039106552&fid=1&mid=c9436c9c-9add-11e2-b9ac-002264c16152

*CARTA DE JM F SASTRÓN
https://dub124.mail.live.com/default.aspx?id=64855#!/mail/InboxLight.aspx?n=1215794708&fid=1&mid=9713bc68-9aee-11e2-9fef-00215ad8c1e8!n=2039106552&fid=1&mid=6085e9a8-9ad3-11e2-83f9-00237de41614

LA CORTINA DE HUMO DEL SEÑOR REIXA

Notas previas a la Carta Abierta al actual Presidente SGAE

1.- El comunicado del 13/03/2013, del actual Presidente SGAE, es una cortina de humo que pretende desviar la atención de una propuesta que lleva a la próxima Junta Directiva de SGAE, para cambiar las normas de reparto, el sistema de documentación y la valoración de la parte musical de las obras audiovisuales, penalizando a los músicos. En el comunicado, el actual Presidente SGAE acusa a las televisiones y a los autores de televisión de mafiosos que acaparan los ingresos de derechos de autor, por lo que se hace necesario un cambio de estatutos. De esta forma los ingresos que actualmente recaudan las televisiones irían de nuevo a las editoriales musicales multinacionales como Warner, Sony, Universal y su catálogo fundamentalmente internacional.

2.- La música controlada por las editoriales de televisión es en un 90 por ciento de autores españoles y es uno de los pocos reductos a través del cual los autores españoles consiguen ganarse la vida. Los autores españoles están encantados de poder difundir su música y recaudar por esto ¿Quiénes son los grandes perjudicados por estas medidas? Pues, más que posible y fundamentalmente, los editores de las multinacionales discográficas que están fuera de este circuito. Las televisiones, aun beneficiándose de un retorno, son, en la mayoría de los casos, las que cumplen con regularidad en el pago y gracias a la gestión de sus editoriales, la presencia de autores españoles es notable en su programación.

3.- Esta reforma estatutaria en los modos de reparto, suena a contraprestación a aquellos que le dieron la Presidencia, los Editores y los Audiovisuales. Donde los grandes perdedores son los músicos.

4.- No se entiende bien el papel o la propuesta alianza con DAMA, para los cambios en el modo de reparto, que va a mermar los derechos de los músicos en las producciones audiovisuales, dando con ello satisfacción a antiguas aspiraciones de un sector de Audiovisuales, en detrimento de los músicos, y rechina que aun ocupando asiento cómo músico, el Presidente SGAE se reconoce como un autor audiovisual.

5) Antón Reixa es Presidente SGAE gracias a los votos de las multinacionales.

6) Antón Reixa, en la Junta Directiva, tiene el apoyo del Colegio de Audiovisuales. En el Colegio de Pequeño Derecho, está en minoría y, al parecer los miembros de este Colegio desconocían que se iba a circular este comunicado.

7) La SGAE, hasta ahora ha compartido los métodos de valoración y reparto con la mayoría de sociedades extranjeras, si se aparta de ellas, ¿Cual es el modelo de referencia?, ¿Francia?, ¿Alemania?, ¿Italia?, ¿USA?

8) Se puede y se debe buscar el equilibrio y el consenso en los repartos equitativos, sin estigmatizar a un sector, no tan minoritario, y que incluye a todas las músicas, desde la clásica hasta la popular, pasando por el flamenco, el jazz, el folk, las músicas vernáculas y la electrónica.

9) Puestos a defender a los autores más modestos y abnegados, que digan cuánto les ha llegado a éstos de los Pendientes de Identificación (casi 100 millones de euros) que llevan tres repartos distribuyéndose en función de la cuota de mercado de las grandes editoras multinacionales.

10) el Presidente SGAE, al margen de atentar contra la libertad de mercado, escudándose en un supuesto establecimiento, unilateral, de buenas prácticas (consensuado, a veces, gracias a una rebaja sustancial de las tarifas) lanza amenazas a parte de sus socios (expedientes disciplinarios) y a las televisiones que habrán de someterse a su “código de buenas prácticas”.

¡Viva la Música! vs Vivo de la música

 

Con un ¡Viva Cartagena! digo, perdón, ¡Viva la Música! Antón Reixa, en un extenso comunicado hecho público ayer, se rinde a las multinacionales (que son las que, con sus votos, le han aupado a la Presidencia SGAE) haciendo una denuncia y anuncio de acciones sobre una supuesta red de nuevos “tupamaros”, que no es más que una gran cortina de humo para cambiar el reparto de los derechos audiovisuales, en televisión, a favor de las editoriales multinacionales,  y en detrimento de los autores españoles que ahora copan determinadas franjas horarias.

El autor, que suscribe esta Carta Abierta, es socio SGAE desde hace 35 años, ha tenido alguna canción renombrada, es miembro de un grupo de rock, y sus ingresos han sido modestos (por lo que para  sobrevivir “mejor” se hizo editor) hasta que pudo, por razones varias, colocar composiciones suyas en cadenas de televisión (primeramente videoclips en Antena 3 y Telecinco después, aunque su despegue espectacular ha sido con fondos y conciertos, fundamentalmente en televisiones autonómicas). 

El actual presidente SGAE se ha despachado a gusto sobre lo que él califica como una “perversa rueda” o  red de “intermediarios” que describe así:

“intermediarios (que concentran las mayores recaudaciones) apenas superan la docena y los tentáculos de sus más directos beneficiarios engloban a poco más de cincuenta autores (reales o presuntos). Concentran, sin embargo, con su entramado de testaferros y cesionarias un número muy relevante de votos que, como en la época de los “tupamaros”, aspiran a controlar la SGAE (si actuasen coordinadamente y los demás nos abstuviésemos, incluso, podrían lograrlo).”

Como mi recaudación del 2012 ha sido, afortunadamente para mí, espectacular, no puedo por menos que darme por aludido y, al margen del favor y honor que me hace, a mi honor, reputación y a mi actividad (que con su abrupta irrupción, parece que va a proporcionarme un merecido descanso, aunque con ello disminuyan notablemente mis, al parecer inmerecidos, ingresos) me veo, en justa correspondencia a su atención, motivado a precisar algunas de sus afirmaciones en el extenso y farragoso escrito con el que nos ha obsequiado que, aunque escrito de forma abrupta y atropellada (algún malintencionado diría que ha entrado en el tema como elefante en cacharrería, repartiendo insultos y descalificaciones por doquier, con mucha amenaza y con “ganas de lucirse el torero ante el respetable”) creo haber entendido lo que quería decir. 

Acepto (con cierta satisfacción, tengo que decir, ya que soy así de presuntuoso) ser, si es que es el caso, uno de esa “dirty dozen” a los que les ha ido estupendamente en 2012; lo que no sabía, sea yo “real o presunto”, es que mi administrador es un “testaferro” y que las “cesionarias” no están ahora bien vistas por la SGAE, cuando yo la monte siguiendo sus sabios consejos y, menos aún, que con eso me hinchaba de gran número de votos que, por cierto, nadie me dijo que tenía en la última asamblea (aunque es igual, porque no pienso votar hasta que se cumpla aquello que nos dijeron de que la reforma de Estatutos se haría votando los artículos de uno en uno, no en la forma de referéndum, tan democrática, a la que nos viene acostumbrando el señor Presidente). Tampoco me había dado cuenta de que aspiraba a controlar SGAE pero, ya que parece que es así, intentaré averiguar quiénes son el resto de conjurados para hacer algo que ayude al señor Presidente a aglutinar a los socios frente a tal amenaza y pueda, así, emular a la Junta Militar Argentina con lo de la guerra de las Malvinas. Ya, en clave sudamericana, espero que con este favorcillo no siga comparándome con los “tupamaros”, que me sale cierto sarpullido.

No sé si aceptar (tendré que hablarlo con mi confesor) lo de que debo ser uno de esos pocos de los que apunta el animoso Presidente, deshacedor de entuertos, cuando dice: “La avaricia y ambición ilimitada de unos pocos tratarán de menoscabar y tensionar la unidad de todas y todos con múltiples maniobras”. Me prepararé anímicamente para sufrir una dolorosa penitencia, si ese fuese el caso.

Dotado, el Presidente, de un don natural para las relaciones públicas y con un talento creador inabarcable por este humilde saltamontes, no me ha sorprendido el  guante blanco, el exquisito trato y la justificación de su labor, refiriéndose  a las editoriales de cadenas de  televisión y de compañías discográficas, alabando, en particular a sus jefes (a los que algunos pérfidos, a sus órdenes, tienen engañados, al parecer) porque se lo merecen, porque los malvados son, o somos, los “intermediarios” esos y, por supuesto, no lo hace, como algún insidioso apunta por ahí, porque son los editores, en particular los de multinacionales, a los que debe el haberse aupado a la Presidencia y con mayor maldad aún, insinúan que firmó con ellos un acuerdo previo del que nadie, excepto ellos, saben en qué consiste. ¡Difamadores abyectos!

Pero el señor Presidente es fiero y contundente, una vez bailado el agua a los barandas y/o barandillas, entrando “a matar” en las malas prácticas de

“Las editoriales dependientes de las cadenas, salvo contadas excepciones, sólo firman contratos con autores dispuestos a ceder el 50% de los derechos. Incluso, y aún peor, la producción de la mayor parte de la música que emiten es financiada por el 50% autoral…

…la intervención de una serie de intermediarios que pagan esa producción pactando cesiones de coautoría con los creadores reales. Es decir, el mundo al revés: los autores financiando a los editores.”

¡Cuánta razón tiene este santo varón! Desde que, por azar y/o destino, entré en esto de la composición, no he hecho otra cosa que financiar a los editores, locales y multinacionales, cediendo un 50%, a cambio de ya saben ustedes qué, a veces un disco, a veces nada; y también he financiado a otros con muy mala fama, también, llamados “managers”, que decían que yo me llevaba el 70% de lo que ellos ganaban. Tengo que decir, eso sí, que cuando no he tenido ni editor, ni manager, no he ganado ni un “duro”, y me acordaba amargamente de lo que con sorna me recomendó uno de ellos: “Más vale un bombón para dos, que una mierda para uno solito”. (Quizá por eso, después me hice editor y claro, me forré, también, lo siento…aunque no mucho a decir verdad…lo de sentirlo, quiero decir)

En su afán didáctico, el Presidente, nos alumbra con pensamientos sublimes, de profundo conocimiento y filosofía, como:

  “La televisión, como lo fue la radio musical y lo es y será Internet, es una magnífica herramienta para la promoción de la música. Eso sí, utilizada con dignidad e inteligencia.”

¿Eh, como se os queda el cuerpo, perillanes? ¡Cuánta sabiduría y moral!

O aclaraciones como:

  “Entiéndase que lo alarmante no es que magníficos creadores de música para el audiovisual consigan grandes ingresos provenientes de este reparto”. ( y punto)

Que para mentes despiertas y avispadas como las de los autores, no precisan de mayor abundamiento sobre lo que “sí” es alarmante, por ejemplo.

Por ello, debemos disculpar que incurra en pequeños errores como afirmar que la cesión entre autor y editor del 50% es “el máximo legalmente cedible” (cuando esa limitación no aparece en la ley, aunque sea una práctica aceptada por todos y, además, la SGAE , en su reglamento, no acepte un reparto superior) o en su aceleración descalificadora confundir “autores” con “artistas” (cuando dice en pleno furor denunciante: enmascarar con nombres de testaferros las autorías y esquivar así los contratos editoriales de los verdaderos artistas ”.

O cuando, con alegría, acusa a las televisiones de conseguir las producciones “sin gasto ni inversión algunos” (qué bien, esta vez no usa un “políticamente correcto” “algunas y algunos”,  “todas y todos”, “socias y socios” y demás cansina complicación del lenguaje) lo que le hace a uno preguntarse hasta que punto sabe y controla este hombre las cuentas y gastos de estas compañías.

Se pregunta, anonadado, el actual Presidente SGAE: “¿Cómo se puede entender que, mientras las emisiones diurnas han desterrado los programas musicales, las madrugadas televisivas están repletas de música inédita y que no podremos detectar en otros medios de difusión?” Y, entiendo que, esperando nuestra respuesta, simplemente sentencia “Es una música que ya nace muerta y acaba normalmente en esa casi clandestina explotación”.

Habiéndonos abierto su corazón, con esta cuita, confío en que todos le respondamos, arrojando alguna luz sobre tan intrincada cuestión que se plantea. Pudiera ser, digo yo de forma osada, que la maldad intrínseca de las televisiones lo estén haciendo como primer paso para, el día de mañana, o sea mañana mismo (cuando les toquemos un poco más las narices conque se lo están llevando crudo) quitar la música también de madrugada y volver a la situación anterior, en las que sólo teníamos a Raphael, que volvía por Navidad, y un poco del artista de moda, como el gran Alejandro Sanz, cuando estaba en promoción de nuevo disco, aderezado con unos cuantos artistas extranjeros, que también hacían promoción, cuando se vendían discos. Supongo que esa no será la explicación…como a mí no me ha dotado el Señor como a él, que derrama clarividencia, y sabe lo que esos malandrines deberían programar (¿músicos gallegos, quizá?).

Me han dicho que el presidente lo sabe todo, y si no lo sabe él, lo saben sus asesores gallegos (meigas incluidas) por tanto no ignora que, salvo pacto en contrario, los derechos, incluida la música, de las obras audiovisuales pertenecen al productor y en el caso, improbable, que las cadenas de televisión decidiesen programar mayormente obras audiovisuales de las que controlasen los derechos, como productores, no cobrarían un “duro”, o euro, vaya, en sus editoriales, pero el volumen de repertorio SGAE usado sería mucho menor y, por tanto, la tarifa SGAE tendría que ser renegociada a la baja, mucho más, por cierto, que la rebaja que se les ha hecho (entre un 15 y un 25%, según las malas lenguas) a cambio de que se avengan a programar música con el criterio “justiciero” del actual Presidente SGAE. Menos mal que él lo sabe y no da puntada sin hilo, porque podríamos tener un serio problema…uno más, después de que la campaña por caerle bien a todo el mundo haya tenido el éxito anunciado con gran satisfacción, en la Asamblea, de que “la SGAE ya no es la bestia negra de los internautas”, lo cual a los más recalcitrantes internautas, seguidores del “todo gratis” y colectivos como “putasgae.com” les ha parecido maravilloso y de gente muy enrollada, no como los de antes. La de felicitaciones que hemos recibido por pasar de recaudar 120 millones de euros a 5. ¡Qué arte!

Ayssss, qué mal me siento por vivir de la música en vez de participar del grito generoso del Presidente de ¡Viva la música! porque yo me estoy forrando mientras que él, como dijo Felipe González “ha perdido su libertad para que la tengan los españoles”. El Presidente ha dicho que ganaba 30.000 euros al año de derechos de autor (aunque no fuese de canciones, porque de ahí se gana poco, sino posiblemente, de algo de tele gallega; yo, por ejemplo, del tema más conocido, número uno y tal y tal, sacaba como mucho 1.000 o 2.000 euros al año, sin embargo de las teles, de  esa música “inaudible”, mucho mucho más) y ahora, el pobre, no podrá dedicarse a esos menesteres, y conformarse con el sueldecito SGAE. 

PARTE II

·        Un “resentido” me da dado una Coz

Y en estas, llega el batería de mi grupo y me espeta: Mira que un “resentido” te haya dado una coz. Claro, le pones al grupo un nombre tan poco conciliador que, como decían los chulapos “Vas en calesa, pidiendo guerra”, y pasa lo que pasa.

El grupo, o cuadrilla, hemos grabado varios conciertos, unos como Coz, otros como Irene Persa, El Zoco o Pinilla Blues Band - con cambios en la formación,  que incluyen a la propia Irene y a Eduardo Pinilla (de Burning), junto con el guitarrista Miguel Ángel López Escámez (de Hara Kiri y Chino Banzai, entre otros), el bajista Jaime de Jesús (de Pinilla Blues Band), los baterías Pino Sambataro (de Bloque), Teo Suazo (de Leyenda Rural y Punto de Mira, entre otros) y Siddartha Lucas (de Cantajuegos), los teclistas Julio Martín (de Chenoa) y Fernando García (director musical de LA VOZ y, curiosamente, teclista habitual detrás de una echadora de cartas, de esos programas tan denostados, en los que él no tiene la culpa de lo alto o bajo que ponen su interpretación) en fin, músicos que también son, como dice el Presidente: autores (reales o presuntos) con nombres absolutamente desconocidos para el gran público” y que han tenido a bien colaborar conmigo para que yo dé salida a mis composiciones) que se emiten, canción por canción, en diferentes televisiones autonómicas, en esos horarios que alguno dice que son “antes o después del porno” y que constituyen las únicas apariciones que hemos tenido en televisión desde hace muchos, muchos años (de hecho, en los programas de Nochevieja, suelen poner “Más Sexy” o “Las chicas son guerreras” y siempre son la misma filmación, la de los 80; así que, ignorante de mí, estaba yo tan contento de esta “oportunidad” (como eterno “maletilla” que soy) que me brindaron, negociando como Dios me dio a entender.

¿Cómo se te ocurre – me inquiere el batería – participar en tan truculentas prácticas, sin haber tenido la bendición del actual Presidente SGAE, hombre de Dios? Porque esto que estamos haciendo, se lo había propuesto la SGAE a las teles, pero con CATA como productora, cuando el equipo anterior, y después, vía entrevistas del Jefe de Asesoría Jurídica, al menos eso dicen los barandas de las teles.

¿Es que, por ventura, desconoces, su sacrosanto empeño en convertirse en martillo de herejes? – continúa reprendiéndome el batería - ¿No eres consciente que frente a los infectos pececillos depredadores en esta charca/océano del “negocio musical” en la que está el esquilmado mar autoral, él es el gran tiburón blanco? (Me aclara que se permite esa chanza porque, el Presidente, parece tener un apetito feroz, entre alentar Galicia Caníbal y jalear a los que cocinan “Cristos” al horno)

¿Quién me lo iba a decir? – balbuceo intentando parar el “chorreo” -  , Después de sobrevivir al régimen anterior, a la movida madrileña, siendo de Madrid y rockero, ignorado por la movida de Vigo, acusado de dinosaurio que no sabe evolucionar primero, cargar con el estigma de ser “muy comercial” después y, claro, ser repudiado por gurús y público, hacer malabarismos para mantener un grupo de pie, pagarte tus propios discos, hasta pagar por tocar, uno acepta lo que sea, por ejemplo, tocar en un espacio donde antes no había música.

En fin, todas esas “alegrías” de nuestro avatar - continúa, inasequible al desaliento, el furibundo batería - estaban, de alguna forma, en el guión, pero tenías que haber esperado lo que no esperabas (Ah, expect the unexpected, dicen los guiris) que de la misma sociedad a la que perteneces  y contribuyes a dotar de fondos para defenderte, aparezca un “resentido”  con aires de Sheriff del Oeste, o sea, digamos de Galicia, que le pega más y en nombre de la refundación, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, decida, por ciencia infusa, quién es autor “real” y quién “presunto”, qué música merece la pena y cuál no y con el corazón en la mano, señala a

“la minoría que se beneficia de esa rueda (algunos no dejan de ser víctimas de la propia trama) y los muchos que dan valor a esta profesión día a día; también los que malamente sobreviven a pesar de su gran talento. Y, por último, lo mejor de todo: esos autores por descubrir, que sudan en los locales de ensayo y en las escuelas de música y que no identifican nuestra SGAE como un instrumento útil; esos creadores a los que, tristemente, ni conoce la industria, ni el público, ni siquiera nosotros.”

Se me cae la cara de vergüenza al pensar que por mí culpa, por mi grandísima culpa, esos abnegados creadores a los que ni siquiera él conoce, estén privados de aparecer, aunque sea de forma “inaudible”, en algún programa de televisión.

Ya tengo claro que algo de todo esto no le gusta y que él va a parar “todo eso” (que yo que estoy metido en ello, no sé qué es, más allá de una empresa proveedora de música a empresarios que la aceptan) porque, claro, no se puede consentir comportamientos como el mío, como el muy bien denuncia: “esos intermediarios (¿autores? ¿productores?) los que encabezan el ranking de compositores con mayor recaudación de SGAE con cantidades que restan ingresos al resto, tanto a los que dinamizan realmente la industria musical con ventas de soportes, conciertos multitudinarios y accesos legales a Internet (puestos de trabajo y valor añadido, en definitiva) como al nuevo talento que no logra aflorar o a los miles de autores de mérito constatado que no logran sobrevivir profesionalmente.”

¡Qué horror! ¡Qué estulticia! ¿Cómo habré osado, yo, que no tengo la categoría de los que el prócer respeta  y considera “excelsos” o “magníficos” compositores, tampoco de los que “dinamizan realmente la industria musical”, ni de “los muchos que dan valor a esta profesión día a día” ni, por supuesto, “de esos autores por descubrir, que sudan en los locales de ensayo” ; aunque tampoco me veo como “niños y niñas que registran desde arreglos de Chopin hasta el más variado repertorio compositivo; o personas de la tercera edad o sin conocimiento musical alguno que han decidido revelar al mundo, de repente, su escondido talento”. Si, pudiera ser, si me miro con cierta prepotencia, de esos “prolíficos y titánicos autores que, de ser reales esos registros, merecerían la medalla al mérito autoral” pero, claro, tendría que reconocer que eso es gracias al trabajo en serie, de una factoría, de una empresa que pone los encargos y, una alianza de músicos, con “hardware y software” del siglo XXI,  que literalmente “tocamos fondo”….de televisión, o sea damos salida a una producción musical con más o menos pretensiones.

Y es que, evidentemente, uno es lo que es, o sea, poca cosa, según más de uno, un mediocre, resultado de la “posguerra” y del “buscarse la vida” ayudado de esa picaresca de Rinconete y Cortadillo que nos distingue a muchos españoles. A mí me hubiese gustado salir, en este caso, a la palestra como en aquella asamblea en Hollywood, cuando la “caza de brujas” en que se levantó un maestro y dijo, modestamente: “Me llamo John Ford, y hago películas del Oeste”, pero claro, yo no soy John Ford, soy un don nadie intentando ganarse la vida con unas musiquillas que al Presidente le parecen basura,  pero que, en fin, que aunque quede ridículo, frente a este atropello, me levanto y digo: “Me llamo Juan López y hago canciones del Oeste, a veces inaudibles, reproducidas en horas intempestivas”.   

Pero ¿Qué le vamos a hacer? ¡Alea jacta est! consumado, ya hace algún tiempo, el “18 de brumario”, el nuevo Napoleón va a acabar con la red de nuevos “tupamaros”: “Esta red de intermediarios acaba taponando la lista del total general de la SGAE” (sic).

El socio 28.360, conocido autoralmente como Juan Márquez.

DNI: 50.265.429 X

http://www.sgae.es/viva-la-musica/

¡Viva la Música! 

Sgae | 13 marzo, 2013

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