Estás en: INICIO arrow ENTREVISTAS Y CRITICAS arrow BIOGRAFIAS arrow ANTONIO "EL RUSO"- Biografia
Inicio Foro Descargas Fotos Rider Contacta

ANTONIO "EL RUSO"- Biografia PDF Imprimir E-Mail

ANTONIO "EL RUSO"  (Puedes ver fotos de Antonio “El Ruso” en: http://www.coz.es/portal/index.php?option=com_zoom&Itemid=93&catid=5 )

Principios:

 Los Chilles: 1967 Pedro Pérez, Antonio El Ruso, Nacho y Miguel Ángel* Varias maquetas y un vinilo, repercusión local.  

Los Grillos: 1968 José Luis Rico, Antonio El Ruso, Viti Buron, Toñin / Juan Simarro* Fiestas en institutos y Colegios Mayores, conciertos noveles de Radio Madrid (Cadena Ser) 

La Guerra del 14: 1968-69 José Luis Rico, Antonio El Ruso, Toñin / Kelonio, Juan Simarro (ocasional), Tomas El Trucha (ocasional)* Composiciones propias, primeros conciertos semi-profesionales. 

>On The Road: 

Volumen: 1969. 1ª Formación: Ino Calleja, José "El cojo", José Luis Rico, Antonio El Ruso. 2ª Formación: Ino Calleja, José Luis Rico, Angel del Ser, Antonio El Ruso. 3ª Formación: Angel del Ser refunda la banda y se "apropia" del nombre.* Radio Madrid (los 40 Principales-Encarna Sánchez), composiciones propias, discos Chapa. 

Kaleidoscopes: 1970 Jimi, Eugenio, Paco, José Luis, Antonio El Ruso* Gira de Verano ¡¡Por fin!!. 

Tabaco: 1970-71 Jimi, Eugenio, Carlos, Antonio El Ruso* Cruceros a Inglaterra y Centro América, grabación para TV de Puerto Rico y Radio Caracas de las Galas Mitad de Crucero, acompañamiento ocasional a Boris Benzo y Manolo Otero.

 Madera:  1971-72 Steve Wanda, Vicente Andujar, Arturo Terriza, Antonio El Ruso, Carlos / Juan Marquez / Gerson Gómez. * Grupo base de la discoteca del Hotel Nacional (Club Deva), vinilo de versiones soul para Italia, (Alain Milaud Productor de Pop Tops), Gira de Verano nivel nacional. 

The Max B. Show: 1972 1ª Formación en España: Juan Toro, Gerson Gómez, Arturo Terriza, Vicente  Andujar, Steve Wanda, Antonio El Ruso, Max Boulois, Françoise, Nlki "La Buena", Susi González. 2ª Formación: J. Carlos Molina (Ñu) a la percusión, Pino Escagliarini, Bob Montoya, Gerson Gómez, Antonio "El Ruso, Penano "Valladolid", Max Boulois, Susi Gonzalez, Nity, Jane Tanall, Françoise. 3ª Formación: Antonio El Ruso, Bob Montoya, Gabi, Juan Marquez, Mario Xavier (Bananati), Max Boulois, Susi Gonzalez, Françoise, Niki "La buena”, Maite. ***LA PUTA MILI...siempre enmedio...***. 4ª Formación: Antonio "El Ruso", Nino Lardi (Bernardino el Divino), Kanguro, Gabi, Bananati, Max Boulois, Susi Gonzalez, Francoise, Paki Azul, Susy La Sueca.* 5 Giras Nacionales, 1 Gira Europea, grabaciones de 1 LP, 2 singles, Nº 1 en Los 40, Nº1 en Holanda, Top 10 en Francia y Alemania, papeles cortos en películas, etc... 

Vade Retro: 1978. 1ª Formación: Kanguro, Nino Lardi, Jo Morales, Antonio El Ruso. 2ª Formación: Nino Lardi, Kanguro, Antonio El Ruso, Leo Ormeño, Gigio Benditti, Bobby Barrera. Ocasionalmente: Niko Benditti y   Martina "la del saxo". *1 Long Play, Gira y Conciertos con: Asfalto, Coz, Ñu, Akelarre, Los Gatos, Iceberg (despues Pegasus), Ramoncin y WC (El rey del Pollo Frito),Orquesta Electica Darma, Guadalquivir (con el Mangarra), Cucharada, Tequila, Triana, etc... Músicos de sesiones de grabación para terceros (Audio Films, Kirios...), Giras Africanas. 

Viruta: 1981 Paco Barquero “El Soso” (el de Campanario), Reni Pelaez (In Memoriam 1956-1992), Kalimero, El Araña, Antonio El Ruso, Ocasionalmente: Arturo Soriano, al saxo (Antonio y Rosario Flores, etc..). *Sesiones de maquetacion y grabación en los estudios de Asfalto (Julio Castejon y Juan de Palacio), Record 83 y Kirios, de varios de los temas que serían del LP Viruta (Ariola), mini gira de verano.  

~ Inciso para pagar el alquiler ~ 

*Músico de acompañamiento entre formaciones, con:    -José Velez (Tocar madera)     -Jeanette    -Luis Pastor     -Juan Pardo (Tocar madera) (Dirección musical Kornell Kovach)    -Televisiones: Estudio Abierto, Aplauso, 500 Millones, Tocata, La Tarde, Sábado Noche, Programas Especiales (algunos con: Toni de Juan, Juan Cerro, Tomás El Trucha, Darío Soria, Kornell Kovach, el Chato, Reni Pelaez, Medrano, Tito Duarte, Jorge <el de Los Buenos de Jhonny Galvao> Pepe Ébano...) etc...     -Grabaciones en Estudios Kirios ( Director: Paco Pérez) para, Juan Pardo (tocar madera)    Ivan, Los Pecos, campaña electoral de UCD, campaña promocional de Sony, etc... 

On the road again:

Del Ruso: 1982

 Reni Peláez, Kalimero, Antonio El Ruso, Ángel Crespo ( www.angelcrespo.com ), Pedro Díaz, Ocasionales: El Araña, Oscar (Mecano, Tino Casal, etc...), Arturo Soriano, Nino Lardi, Alfonso “El Gitano” (In Memorian), etc, etc...

*Muchos garitos, muchos Teatros y muchas historias variopintas...  

Al Loro: 1983

Reni Peláez, Pedro Diaz, Antonio El Ruso, Mario del Castillo, Fernando “Frenado”, Tino Vega, Gigio Benditti, Pepe Moreno, Daniel “Simons”.*1 Long Play, 1 Grabación en Vivo (TVE-Casa de la Radio-Prado del Rey) para distribución Sudamericana (Canal Internacional TVE, Cadenas Sudamericanas asociadas), presentaciones (La Riviera, Pachá...), entrevistas en radio y prensa, gira promocional, gira comercial, etc...  

~ Otro inciso para seguir pagando el alquiler ~

1984-1988 Músico de acompañamiento con -Tijeritas: Tino Vega, Reni Peláez, Fernando “Frenado”, Pedro Diez, El Juani y Antonio El Ruso     -Los Chorbos: Reni Pelaez, Antonio El Ruso      -Georgie Dan: Reni Peláez, Fernando “Frenado”, Antonio “El Ruso”, Tino Vega / Cesar El Güaltrapa”, Emi y las Bailarinas. *Mas de lo mismo: TVs, Giras de Verano e Invierno, etc, etc...*Músico de sesión para Record 83, los estudios de grabación de Mario del Castillo = Varias docenas de LPs... para varias docenas de artistas...    

> Larga parada estratégica:-         

Puesta en marcha de negocios privados (“Para asegurar el futuro de mis niños”)-          Montaje del estudio de grabación Rusound (¡¡Por Fin!!)-          Conexiones con los colegas (Juan Marquez, Kanguro, Nino Lardi, Tino Vega...) para reactivar antiguos proyectos.-          Colaboraciones y grabaciones para la Industria con: Juan Marquez, Tino Vega(SOHO Music), Rafa Tena, José Manuel Bravo (Cadena SER), Easy Rider, Coz, Adolfo Amaro, Jesús Diez (Sintonias COPE), El Samarú, Mama Funko, etc, etc...  

Johnny y Los B. Goodies: 1998

Juan Marquez, Arturo Marugan, Nino Lardy y Antonio El Ruso, Ocasional: Begoña Larrañaga (María del Acordeón) y Gómez-Recio (alias “El Público”) cantando el Money.* Rock & Roll y Rhythm & Blues forever and ever en el Segundo Jazz Club de Madrid (Todos los Jueves durante un año, aprox.) 

RitManBlusers: 2000.  Lucas Pérez de la Toba, Celina Yebra, Antonio El Ruso, Jesús Diez / Jose (Mama Funko) / Toni de Juan.*Circuito de Garitos de Madrid y aledaños.  Músicos de sesión en varios estudios de grabación de Madrid 

ANTONIO EL RUSO - Aventuras y desventuras PDF Imprimir E-Mail
Antonio Pérez de Terranova, rebautizado como "El  Ruso" sin que, a excepción de Bernardino "El Divino", sepa  nadie muy bien porque, ha pasado, entre otros, por Los Chiles, “Los Grillos”, “La Guerra del 14", “Volumen”, “Kaleidoscopes”, “Tabaco” y “Madera” (grupo para el que recluto, en 1972, a un tal Juan Márquez que finalmente se fue a tocar a Marruecos con "Los Tifones") y "Vade Retro" donde militaba "Kanguro", el primer guitarrista de COZ. Antonio volvió a juntarse con el tal Márquez, durante dos años, en "Johnny y los Bigudies" hasta que este ultimo se fue a Estados Unidos por tres años y, a su regreso en 2004, rehizo COZ con Eduardo Pinilla y Enrique Ballesteros, con la colaboración de Antonio El Ruso.

He aquí un relato debido a la pluma del propio Antonio sobre sus orígenes rockeros...

Lo que era evidente es que en aquella banda convivían historias diversas, o quizás seria mas apropiado decir que aquellos individuos andaban medio ocultando historietas que, tal vez por la cercanía relativa en el tiempo o por pura vergüenza torera, dormitaban en lo semioculto. Por ejemplo Antonio, (mas tarde rebautizado como "El  Ruso" sin que, a excepción de Bernardino "El Divino", sepa  nadie muy bien porque) era un guitarrista pelo-rubiaco de nariz así, como revirada  por causa de algún cabezazo  "mal dao", y muy "de la calle" mas por vocación que por causa de familia, a la que, por cierto, iba, poco a poco,  matando a disgustos."¿ ¡¡Que vamos a hacer con este chico!! ?" solían preguntarse sus viejos angustiados ante el oficio tan poco recomendable con el que se había obcecado el individuo de marras, y es que ser un ROCKERO en aquel "Por entonces" era, sin duda, cosa de mucha gravedad, "Cuasi delictivo", que dirían mas de uno.  

La cosa  es que el jodío niñato (Toñin o El Toñi para la familia) había traspasado de largo  los limites de la normalidad  permisible de por entonces y, sin  mas, estaba cambiando la cosa bandurriera-festiva de por Navidades y cumpleaños, por ese otro asunto de las guitarras eléctricas y  los pelos largos, a mas de gastarse los cuarenta duros semanales en los poco recomendables billares Victoria, eso si, bien repartidos entre la partida de billar y el  Satisfaction de los Rolling, a duro dos canciones en la "gramola imprescindible", en la que, por cierto, durante un periodo de seis o siete meses, ¡¡ nunca sonó ningún otro tema!!, descontando, naturalmente, las muy ocasionales del "Que noche la de aquel día" de los Beatles, pero lo que se dice estar, estar...  no estaba muy bien visto. Y es que corrían tiempos de cambios, de rebeldes con y sin causa, de "Es mi vida y la vivo como quiero, es mi mente y pienso como me da la gana", de largarse "A dedo" por media Europa con el saco de dormir y la guitarra, del "Amor libre"(?), del Mayo del 68, del "Tu delante, los grises detrás", del D.N.I. en la boca si no querías dormir en los calabozos de la D.G.S. Puerta 'el Sol, de..., vamos, de las cosas esas de la antigüedad. Pero, ¿para qué nos vamos a poner pesaditos con la clásica colección de tópicos típicos que, a mas a mas, hartos estamos de que, cíclicamente, nos lo coloquen en la caja tonta?.

El asunto es que, por fin, al individuo, le salía un contrato decente como músico, atrás quedaba aquella primera actuación en la "Fiesta Fin de Curso" del Liceo Sorolla donde, al primer acorde de guitarra, salió disparado hacia él publico el altavoz de la radio que, a modo de amplificador, pretendían utilizar los dos guitarristas y el bajo, o aquella otra en el teatro de los Salesianos de Estrecho donde, misteriosamente y uno tras otro, se iban quedando sin sonido los amplificadores, primero el juego de voces, luego el que compartían las guitarras, y por fin, el del bajo. Cuando entre el publico comenzaron a quemar las entradas y a vociferar malamente, creyeron oportuno salir de naja, dejando al batería, que era lo único que aun sonaba, en la estacada, y al que, a pesar de la vorágine de la huida, se le escuchaban exabruptos, los cuales, por educación, no viene al caso repetir. ¿Y aquella primera guitarra eléctrica marca Eko (la de los variopintos botones), que habían comprado entre cuatro y que se repartían por turno riguroso?.            

¡¡ Que tiempos aquellos que no volverán!! (Por suerte, que diría el otro), y es que alguna que otra aventura, como, por ejemplo, aquella de Entrevías es difícil que pudiera volver a repetirse. Resulta que, así, como por arte de magia, aparecen "El cojo" y "El Rubio", dos personajes de la zona del "mas allá" (es decir, del Entrevias-Cañorroto del año 68) a los que les sobra equipo y les faltan guitarrista y cantante, así que, sin pensarlo, Antonio y Jóse Rico abandonan la cosa esa de las guitarras compartidas y las españolas con pastilla, para zambullirse en el progreso y la modernidad; además, en cuanto al espinoso y siempre difícil asunto del local de ensayo, ¡¡ No había problema!!, estaba el salón de la casa de los padres del Rubio, tres por tres hermosísimos metros cuadrados que servían, a su vez, de peluquería para la hermana y sala de güateques, ¡¡ Un chollo!!, imagina un sábado por la mañana con todas las nenas del entorno esperando para peinarse, mientras los tipos ensayaban a todo volumen el "Born to be Wild", ¡¡Menuda pasada chaval!!. Supongo que, por el respeto que se merecen los padres de las criaturas (dos santos, oiga), se me permitirá obviar algunos de los sucesos que acontecieron en dicho salón que, por cierto, también servia por las noches, de garaje para tres motos, una de las cuales (la sin frenos de dudosa procedencia), venía de perlas a nuestros dos intrépidos como transporte, y es que venir desde el barrio de Tetuán hasta El Pozo 'el Tío Raimundo, sin carnet de conducir, frenando con la suela de los zapatos y sorteando a los municipales, era todo un reto por el que mas de uno hubiera vendido su alma a los Rolling.

Pero volvamos al asunto.  "¡¡Por fin un contrato decente!!", vociferaba el Güili a punto de orgasmo. El Güili era el batería del mas ultimo grupo por el que paraba el Ruso, un buen chaval cuyo único defecto era tener un padre teniente de la Guardia Civil de los de la "Mala follá" y la ulcera de estomago (por no contar cuando le daba a la priva). Es difícil de asimilar como un personaje de semejante catadura, podía haber engendrado a Paula, la hermana del Güili, y es que la nena, un año mas joven que su hermano, era un regalo de la naturaleza, con total seguridad, los dieciséis años mejor cumplidos del barrio de Pacifico, como precaución, había que sujetarse enérgicamente "los machos" cuando, los Domingos a media mañana, aquella pedazo de mujer se hacia "el paseíllo"  calle abajo, para venirse a tomar el vermut con los del conjunto, ¡Todo un espectáculo!. De todos los baretos a ambos lados de la calle se veía aflorar al personal con los ojos saltones, y la boca entreabierta a punto de baba, eso sí, en medio de un silencio sobrecogedor, como si de una procesión se tratase, no tanto por respeto a la nena (que lo merecía), sino porque el teniente vigilaba desde el balcón calzando en una mano la reglamentaria y en la otra una de aguardiente. Los que, en aquel entonces, anduvieran de los dieciséis, diecisiete Abriles en adelante,  sabrán perfectamente que lo de enfrentarse a la Benemérita por una cuestión de faldas, no era precisamente la mejor manera de pasar un Domingo divertido. No obstante, los del grupo (a costa, naturalmente, del Güili) tenían bula, y la chiquilla, sabiendo de sus encantos, gustaba de jugar al calentón con los musiqueros. Así pues, en cuanto el guardia civil creía haber dejado a la niña en puerto seguro y daba media vuelta para seguir conversando con Baco, el asunto tomaba otro cariz bien diferente, que hacia regresar a casa a mas de uno con el típico dolor de "salvas sean las partes", tan bien conocido en aquellos tiempos de santa represión y divina decencia. Hay que dar por supuesto que, el Güili, a la hora de pagar los vermutses, solía estar considerado (¡Faltaría mas!) como "excedente de cupo".

 "Cuenta, Cuenta" se precipitaban sobre Güili el Ruso y el Rogelio, para mas señas bajista de la banda y dueño de una Vespa con sidecar, donde, en casos de necesidad (es decir, casi siempre) se solía transportar, por trozos, el equipo. ¿No jodas que nos contratan para lo de América?, "Y sin joder" respondía el otro en un alarde propio del que se sabe en su momento de gloria, "El lunes en el despacho de La Fidela para firmar el contrato".            

La Fidela era el apodo de un tal Don Fidel, el conocido representante de artistas variopintos, cuya seña de identidad mas característica era una mal disimulada "perdida de aceite" la cual, parece ser, le había costado algún que otro mal disgusto. Decían las lenguas de doble filo que, en otros tiempos, "La Fidela" había ejercido como militar de cierta graduación en las provincias Mañas, de donde, por lo visto, las altas jerarquías, le habían desterrado por el abuso, con reincidencia, de algún que otro recluta despistado a la búsqueda del enchufe que pudiera evitarle pasar por la "odiosa cocina" y que, otra cosa no, pero enchufarles, parece ser que si los había "enchufado". Dicho asunto que, en principio, podría muy bien tratarse de un infundio mas de "la profesión", cobraba visos de autentica certeza a poco que uno cruzara un par de palabras con el susodicho, y es que, efectivamente, Don Fidel era un poquito rarito, un poco "difícil", un poquito maricón, hablando en plata, un madraza, al que gustaba rodearse de efebos con aspiraciones a "Cantantes del momento" a los que solía utilizar a modo de secretarios habituales, de tal manera que no era inusual encontrarse dentro del despacho de la Fidela al "Fefe" o al Tony Genil " El cantante de rodillas", ¡No te digo mas!. Realmente, en la "Casa-Despacho-Garito" de Don Fidel, cualquier espécimen medianamente observador podía distinguir claramente dos ambientes que, aunque relacionados, tenían poco que ver entre sí. El primero sucedía, como ya hemos apuntado, en el despacho privado del susodicho, el otro se creaba en la "salita de las esperas interminables con el tresillo rojo", y es que la Fidela, no se sabe muy bien si por tirarse el rollo o por alguna otra actividad mas oculta, hacía esperar a todo dios las horas muertas, de tal manera que ir a buscar trabajo a su "Agencia Artística" suponía entrar a las cuatro de la tarde y salir a medianoche. Pero, aunque algunos de los allí postrados, “en pasando” las primeras cuatro horas de nada, huían en busca del oxigeno imprescindible, el Ruso nunca se arrepentiría de tirarse, aplastado en el sofá rojo, buena parte de su juventud perdida, y es que por aquellas tertulias solía desfilar un porcentaje bastante cualificado de la "cantera" musical de la época, tal era el caso de Jean Pierre Gómez, considerado por muchos como el gran maestro de la guitarra de blues, o su hermano Raimond, que a los dieciséis tacos ya tocaba con los Pop Tops del Mamy Blue, top uno en las listas de medio mundo, y top diez en el resto. Mas tarde el niñito de marras conectaría con George Harrison, el de los Beatles, el cual, dicen que, en un cuelgue místico muy de él, andaba buscando por la Gran Vía de Madrid, un rastro perdido de Santa Teresa (¡Que cosas se le ocurrían a este chico!), fue un encuentro mágico para Ray, ya que intimaron y le presento algunos amigos de Londres. El chico acabo en los U.S.A. tocando y grabando LPs. con Chick Corea, Stanley Clarke, y su propia banda, ¡Casi ná!. ¿Qué decir de Salvador Domínguez, el viajero incansable, guitarrista en Canarios, Banzai, etc. etc., a mas de creador de varios métodos de guitarra?, o Juan Simarro y Tomas “El Trucha”, que se movían por las zonas más comerciales de Camilo Sexto y similares, en las que, dicho sea de paso, se suelen encontrar verdaderos musicazos tratados muy injustamente por algún que otro “listillo” que no se para a pensar sobre la necesidad de comer que acompaña al ser humano de por vida.

Pero retornemos. “El problema es el teclista”, seguía el Güili, “dice la Fidela que sin teclas no hay contrato”,”¡ Putadon !”, respondían a dúo el Ruso y el Rogelio, y es que los teclistas, sabiéndose pocos y buscados, se daban a valer, los jodíos. Pero, como ya habrá dicho antes alguien, cuando el destino lo manda, los caminos se hacen solos, y este asunto debía estar escrito, porque, de un amigo que conoce a otro, aparece un tercero que sabe de un cuarto que es pianista, y que, además, canta. Es así como aparece en escena el Carlitos, un espécimen  interesante como músico, pero desastroso como ser humano, de hecho el individuo no solía ducharse, ni lavarse los piños jamás, con lo que el tufo que desprendía el amigo  era considerable y notorio, a mas de “ponerse” con todo tipo de pastillas que cayeran en sus manos. Todo ello no hubiera sido demasiado sino fuera porque, encima, y para colmo de males, ¡¡Tenia una novia que no se separaba de el  ni para ir al servicio !! (Literalmente), de tal manera que, si el Carlitos, en sí mismo, era una pesadilla andante, los dos juntos hacían palidecer y vomitar de empalago a los mismísimos Raphael y Adamo juntos y revueltos, ¡¡ Que plastas, tu !!. Pero, al fin y al cabo, el asunto no tenia vuelta de hoja, o el Carlitos (y compañía) o el baile de Cantalejo de Arriba, donde se corría el riesgo cierto de acabar en el pilón-abrevadero más cercano, a poco que no se llevaran en el repertorio pasodobles suficientes como para aburrir a mi tía abuela (que ya es decir), la cosa estaba clara, había que capear el temporal como fuese, luego, una vez en el barco ya se vería. Porque, no sé si hemos dicho, que el contrato que traía a mal vivir a nuestros protagonistas, era para tocar en la discoteca del  barco que hacía la línea regular  España-Venezuela, al llegar a La Guaira, desembarcaban al personal recogiendo a otro de mas postín con el que se “montaban” un crucero de placer por las islas del Caribe, y así, una vez concluido este, vuelta para España, todo ello con dos escalas intermedias de tres dias, una en Inglaterra, y la otra en Las Canarias, goloso ¿no?. 

Y llegó la hora de la firma del contrato. Hay que decir, no obstante, que hasta llegar a este punto había sido necesario suministrarles al Carlitos & Novia severas y suficientes dosis de Bustaif y canutos, como para “colocar” a diez camellos, de tal manera que, después de una desinfección a base de Zz y alcohol de 96º, el individuo daba una cierta imagen de musiquero Jipioso, que, sin ser lo mas conveniente, sin duda era lo mas aceptable que se podía conseguir de semejante cochino. Así pues, allí estaban en el despacho de la Fidela, flanqueados por dos de los “meritorios” habituales de la casa radiografiando lascivamente al personal, (sobre todo al Güili, que con su pelito a lo Ringo solía  dar el pego). La cosa parecía increíble, ni cuatro minutos habían tenido que aguardar en la “salita de las esperas interminables con el tresillo rojo”, ¡¡ni cuatro minutos!!, es mas, ni siquiera había empezado con su habitual: “¿Que tal chicooos? ¿Os va todo bien? ¿Que puedo hacer por vosotras? ¡¡Uy perdón!!, quería decir por vosotros”, si no que estaba yendo directo al grano, a comprobar pasaportes, licencias fiscales, carnets de variedades, permisos paternos (por aquellos tiempos la mayoría de edad estaba en los veintiuno), etc. etc..., los tipos no podían dar crédito, es mas, el Ruso y el Rogelio, que habían practicado durante horas las mil y una formas de distraer la atención de la Fidela para que no descubriera la cruel realidad del  dramático asunto “Carlitos & Novia”, que, con seguridad, finalizaría el contrato antes de empezarlo, se miraban entre incrédulos y mosqueados por no poder poner en práctica la “opereta” que se habían montado.

Pero la suerte es caprichosa, y querían los hados que, en esta ocasión les viniera de cara. Lo que sucedía realmente es que la Fidela  tenía un problema, había que relevar urgentemente a Tomy Lara (de Tomy Lara y los Sondels), como grupo del barco, ya que le habían ofrecido un pastón  por tocar en un hotel de lujo de no sé cuál país del Oriente Medio y, por lo tanto, en tres días, había que estar en el puerto de Vigo donde el barco atracaba por unas horas antes de salir zumbando hacia su primer destino: Southampton, Inglaterra.

“Joder  macho, lo nuestro es: o Juanito o Juanote” murmuraba el Rogelio entre dientes mientras el Carlitos & Novia, oliéndose la inminencia de su separación  lloraban a lagrima viva a la vez que se comían el uno al otro hasta los mocos (literalmente), como queriendo apurar el más pequeño momento en común, el espectáculo, en plena plaza de Manuel Becerra, empezaba a ser comprometido, y es que la pareja, prescindiendo del abundante personal que peatonaba la zona, habían pasado a mayores, metiéndose mano a bragueta abierta mientras los sollozos se hacían prácticamente berridos, por lo que la expectación y los comentarios subían de tono por momentos. Sería de utilidad recordar (sobre todo a los mas jóvenes) que en la época en que nos situamos, es decir a finales de los sesenta principios de los setenta, en España se vivía aun bajo la dictadura del general Franco, y aunque, seguramente por efecto del turismo, ésta comenzaba a convertirse en una dictablanda, muchas parejas acababan detenidas en el cuartelillo de la Guardia Civil por el solo hecho de besarse en público,  por lo que, a poco que uno se sitúe en tiempo y lugar, tendrá a bien reconocer la gravedad de la situación. ¡No dio tiempo a mas!, antes de que el Güili y el Antonio tuvieran tiempo de avisarles, ya estaba allí un guarda de esos de los parques que llevaban un traje de pana marrón con correaje, hebilla de latón y escopeta de perdigones de sal, llamándoles de todo menos bonitos, al tiempo que les amenazaba el trasero si no se ponían inmediatamente en marcha hacia el cuartelillo, el tipo debía proceder del parque cercano a la plaza, y alguna beatóna le habría ido con el soplo. Así pues, sin mas, “los amantes de Teruel” (tonta ella y tonto él) con el guarda apuntándoles las salvas sean las partes, acompañados desde una distancia prudente por el Rogelio, el Ruso y el Güili y seguidos por una docena larga de curiosos variopintos, se encaminaron a la comisaría de la zona.

“Pa mear y no echar gota, ¡no me jodas!” le susurraba el Rogelio al Ruso en comisaría, “Estos son capaces de ponerse a follar aquí”, y lo decía sin percatarse de que, mientras el Güili (muy a su pesar)  hacia notar, con un carnet de hijo de guardia civil o algo así, la profesión y rango de su señor padre, el Carlitos le arrimaba la “cebolleta” a la novia al tiempo que ella reculaba en consecuencia. En esta ocasión, el gemido que medio-salió de la garganta del Carlitos no era precisamente del placer que le proporcionaba su novia sino mas bien del puntapié que le propinaba el Ruso en pleno hueso del tobillo, harto ya de tanta jilipollez. Hay veces que los tratamientos de choque son los mas eficaces, al menda le dio una especie de impotencia transitoria que le hacia huir de la individua cada vez que el Antonio le echaba una mirada, mano de santo, oiga.

Por otro lado el Güili conseguía, por fin, convencer al comisario de que aquello había sido un mal momento debido una situación inesperada, ¡si él supiera!, además  parecía ser que el comisario conocía a uno que conocía a otro que tenia un amigo que había estado de maniobras con el padre del Güili, así que, con una seria advertencia y la promesa de que aquello no volvería a suceder salieron de allí como buscando oxigeno y, a pesar de que el asunto del Carlitos & Novia les tenia a todos a punto de vomito, a poco que doblaron la primera esquina, no pudieron por menos que dedicar a la estupidez en el poder un soberano corte de mangas y un “La mala puta que los Parió” (con perdón de las putas), cargados con aquel sabor amargo mezcla de odio, indignación e impotencia. Y es que, semiconscientemente  y sin que, con respecto a dos pelmazos de la talla del Carlitos & Novia, sirviera de precedente, me reconocerán ustedes-vosotros que, en aquella España de mis dolores, había jilipolleces que clamaban al cielo. 

“Joder Carlitos, ¿quieres coger de una puta vez tu puto Farfisa y meterlo en la puta D.K.W?” increpaba el Rogelio al “teclista de los cojones” mientras  “la pelmaza”, entre sollozo y sollozo, le hacia una felacion en toda regla, y es que el personal se había negado a subir a la furgoneta (por llamarla algo) el teclado del individuo, ¡era demasiado!, los tres días posteriores a la firma del contrato, en lugar de estar a los ensayos, se los habían pasado “ensayando”... ya me entiendes, y no es que los del grupo le hicieran ascos a la cosa de la jodienda, de hecho el local de ensayo servia de “picadero” cuando la ocasión lo requería, sin ir mas lejos, el día anterior había aparecido Paula por allí con mas calentón de lo habitual debido a no se que cabreo con su padre (“El teniente del aguardiente”) y, mientras el Güili, desaparecía una horita “a comprar tabaco”, el Antonio y el Rogelio, sucesiva y, después, simultáneamente, habían disfrutado de los favores de la nena (“Cosa mas fermosa non vi en la frontera...”) que, en similares circunstancias, se ponía como “poseída por la lujuria” (Que diría el cura don Saturio al que luego, casualmente, se le descubrieron escarceos amorosos inconfesables, ¡ el muy ladino !). Pero no era lo mismo, una cosa era beneficiarse a las nenas generosas, y otra muy diferente tener una  novia empalagosa, llorona y fea, ¡ la cosa clamaba al cielo !.

 

”¿No te das cuenta que tenemos que llegar a Vigo y el Pacheco ya va por la octava cerveza  esperando a que te salga de los cojones acabar de despedirte?, continuaba el Rogelio visiblemente cabreao. Y es que el Pacheco era un transportista venido a menos por causa de su desmesurada afición a las birras y a los cubatas, lo que le hacía tener una furgoneta  D.K.W. cochambrosa a falta  de reparaciones urgentes, siempre aplazadas por las fuertes inversiones que, en etílico, hacía el individuo, por otro lado tenía una clara ventaja sobre sus competidores: era, con mucho, el mas económico de la profesión, esto era debido a que, tal y como solía alardear a partir de la séptima u octava cerveza, no pagaba seguros ni licencias fiscales ni nada por el estilo, es mas, muchos dudaban que tuviera siquiera carnet de conducir, así que, dadas las circunstancias, el Pacheco viajaba siempre de noche, al abrigo de la oscuridad, y con una caja de cervezas como fiel compañera.

 

No es que a los chicos les gustara viajar en tales condiciones, ni siquiera era un asunto de penuria económica (que lo solía ser), sino que, según el contrato, los traslados de Madrid a Vigo eran por cuenta de la Fidela y el muy maricón, en cosa de dineros, pertenecía al sindicato del puño, es decir agarrao y roñoso hasta la meninges (como la mayoría de los agentes artísticos), así que, el asunto del Pacheco, era una imposición totalmente ajena a su voluntad, y sin embargo real como la vida misma. Nota: Es en este momento cuando “aquí”, el “cuentahistorias”, se permite una pequeña licencia, que quiere servir como homenaje a las gentes del espectáculo en general y a tantos buenos músicos en particular, que han dejado su vida en la carretera por causas, la mayoría de las veces ridículas y evitables (nuestro recuerdo para  ti, Reni, allí donde estés)

             Las dos de la madrugada de un día helado de mediados de Diciembre no puede decirse que sea precisamente el mejor momento para deambular por la cercanías de Medina del Campo, camino de Galicia en una furgoneta amenazada de ruina inminente, sin calefacción, con el equipo de sonido dándote en la nuca, con un radiador que se vacía de agua cada cincuenta kilómetros, y, por fin, con un conductor borracho, sin papeles, y cantando el “Clavelitos” en su versión interminable.  Parece ser que son las situaciones extremas las que transforman a los individuos cambiando su personalidad de tal guisa que en adelante pasaran a ser mejores o peores pero nunca, desde luego, los mismos de antes, y esta situación era una de ellas. Aun a pesar de abrigarse con una manta cochambrosa y juntarse unos contra los otros haciendo caso omiso del olor repugnante que desprendía el jodio Carlitos, el frío se convertía, por momentos, en insoportable haciendo que los dientes de los cuatro castañetearan con tal contundencia y volumen que sonaban muy por encima del ruido ensordecedor del motor de la DKW, ¡ qué ya era sonar!, Aun así lo mas grave era que la media Kilómetros / hora estaba siendo de risa, exactamente de la risa tonta que produce el frío y la congelación inminente, y es que, claro, teniendo que parar cada cincuenta o sesenta kilómetros para echarle agua a un radiador humeante y roñoso con un agujero que parecía de bala, no era un asunto como para hablar de medias ni de enteras, era simple y llanamente ¡ una cagada!. Fue llegando a Ponferrada, punto critico donde, por aquellos tiempos, se acababa la civilización conocida y se adentraba uno en los dominios del Finisterre (o “final de la Tierra”, que dirían los antiguos) cuando empezó a clarear el día, total desde las ocho de la tarde del día anterior, unas doce horas en las cuales había pasado de todo, desde atropellar a un perro, hasta tres o cuatro sustos de muerte con el Pacheco encima del volante, dormido y borracho hasta las cachas, dando bandazos de lado a lado de la carretera, y es que el hijoeputa se había jarreado el noventa por ciento de las provisiones de cerveza a mas de un liquido sospechoso que guardaba celosamente en la petaca / botella que ocultaba por debajo de su mugrienta zamarra, con lo que la cogorza era de escándalo. Sucedió en ese momento algo inesperado y contundente, el Carlos, el merengoso y oloroso tipo de la novia pelmaza, echando a un lado la asquerosa manta con la que trataba de defenderse del frío gélido, se levanto, y sin mediar palabra alguna, se lanzo al pescuezo del Pacheco, mientras le decía  con todos los cojónes que le permitían sus pocos años “ Mira, Hijo de Puta, o te bajas ahora mismo y te tomas diez cafés o te aplasto los sesos contra el puto radiador de los güevos”. Como le vería de cabreado y contundente al chaval que no pasaron treinta segundos antes que, aquel sucedáneo humano, parase su chatarra andante en el primer bar que encontró abierto para, sin mediar palabra alguna, apretarse cuatro cafés solos sin apenas respirar, y dos mas acompañados de los famosos “Sobaos Pasiegos”, base de la alimentación de tantos y tantos músicos y demás subespecies de la época.

En otro orden de cosas, y por una decisión callada pero unánime, Carlos, desde aquel preciso momento, pasó de la categoría de “impresentable”, a la de “indiscutible” dentro del grupo. “Con dos cojones”, sentenciaba el Antonio al resto que movían la cabeza afirmativamente, mientras el Pacheco, al que, a pesar de los cafés, aún se le veía “borroso”, trataba de recomponer infructuosamente una imagen “imposible”.

“TBUUUUUUU, TBUUUUUUU...” anunciaba grave y potente una sirena  al final de la avenida que desemboca en el puerto de Vigo, haciéndoles subir a los chavales las criadillas a la altura de la campanilla, y es que el Tbuuuuuuu, tal y como sospechaban, provenía del trasatlántico Virgen de Begoña, destino de nuestro “cuarteto de la muerte” anunciando su partida inminente. “¡Pacheco, por tus niños, haz que esta chatarra llegue de una puta vez al puerto, que son las cinco de la tarde y habíamos quedado, como mucho, a las tres!”, le gritaba el Güili al Pacheco que, por cierto y como hijo de guardia civil le había tocado ser el firmante del contrato y responsable por todos los demás. Al pobre chaval no le llegaba la camisa al cuello viendo como aquel cascajo, humeante como la mismísima puerta del infierno y después de veintiuna horas de viaje, se debatía entre la vida y la muerte mas cerca de la segunda que de la primera. “Tranquilo niño, que cuando Pacheco dice que llega..., llega”, sentenciaba el muy cínico mas preocupado por darle alegría a la garganta (con un par de tragos, por supuesto) que por cumplir con su trabajo.

“TBUUUUUUU, TBUUUUUUU...”, bramaba de nuevo el buque cuando llegaban con la furgoneta en punto muerto y caída libre, única forma en la que había conseguido  Pacheco hacer llegar aquel maldito trasto, después de una especie de pedo descomunal que había dado por finalizada la vida del sufrido motor. “¿Pero que coño os ha pasado?” inquiría a punto de infarto Tomy Lara, que ya se veía cargando otra vez el equipo en el barco y teniendo que anular el contrato de Oriente Medio. “¿Pero que coño os ha pasado?” vociferaba rojo como un diablo el orondo contramaestre desde la primera terraza del buque, “Cosas del tráfico y de la puntualidad” mentía descaradamente el Pacheco señalando con la mirada a los chicos, “Por cierto, ¿no tendrá usted alguna cosilla para refrescarse el gaznate?, es que... con los nervios y las prisas para que los chavales llegaran a tiempo, no he probado ni un mal trago desde Madrid, no le digo mas en el estado que viene el vehículo. Pero todo sea para que esta juventud se oriente por el buen camino, en el fondo, son para mí como unos hijos...” volvía a mentir el muy degenerado bajo la mirada alucinada del personal, que no sabían si ponerse a descargar el equipo o asesinar al perfecto cabrón con alguno de los hierros que la ruinosa furgoneta había venido desparramando por medio puerto.  

“Venga usted, buen hombre, suba a bordo, que mientras estos “informales” descargan, me va usted a dar su opinión sobre un roncito jamaicano especial “quitapenas”. Además, casualmente, juraría haber visto estorbando por la bodega un motorcito de gasóleo, así que, si le hace apaño, que se lo bajen los chicos...”, le decía el sobrecargo al hijo de puta, mientras el resto del grupo contenía, a duras penas, al Güili, pie de micrófono en mano, lanzándose como poseído por cien diablos, a la chepa del causante de su primera ulcera de estómago.             

2) A BORDO

              Salía el trasatlántico, pesadamente, del puerto de Vigo con dirección a Inglaterra, cuando los chavales terminaban de subir los últimos instrumentos hasta la discoteca de popa, y a pesar de que ésta se encontraba en una de las zonas mas altas del buque, (lo que significaba haber subido cuatro pisos con los aparatos a cuestas), en los muchachos se apreciaba como una mueca a modo de sonrisa en la que se intuía, por un lado el comienzo de una aventura por la que cualquier chaval del barrio habría vendido su alma a Chuck Berry, y por otro el descanso de haberse librado ¡por fin! de la presencia de aquel maldito furgonetero, eso sí, no sin antes haber desembarcado el motorcito de marras como prevención de males mayores con el “todopoderoso sobrecargo”, el cual se había auto definido como “el jefazo directo de los asuntos de amenización” dando instrucciones sobre los horarios de actuación: Tardes: de ocho a nueve y media, y Noches: de once a una, por lo que, teniendo en cuenta que entre pitos y flautas se les había echado encima las siete y cuarto, tenían exactamente tres cuartos de hora para montar el equipo, probar sonido, ducharse (menos el Carlitos, por supuesto), y empezar la sesión de tarde. En la mente de El Ruso apareció sin saber muy bien él porque aquella frase de Santa Teresa de Jesús (la muy amada de George Harrison),” Vivo sin vivir en mi, y tan alta vida espero que muero porque no muero” cosas del  inconsciente en el sentido más amplio de la palabra.                             

Aquello que, en principio, se les antojaba como el barco más grande que hubieran visto nunca, empezaba a parecerles, por momentos, una balsa de maderos de las de aquellas escenas típicas de las películas del Oeste cuando invariablemente aparecía la escena del “descenso por los rápidos”. La realidad es que, según comenzaba la actuación, aquello se movía de una forma rayana en lo escandaloso, siempre a merced de unas olas desordenadas y cada vez más bravías, de tal manera que, en un trompicón más enérgico que los demás, los dos bafles del equipo de voces fueron a dar contra el suelo de la pista de baile, mientras el amplificador de guitarra, que era de los de con ruedas imitación Marshall, decidía largarse al medio de la discoteque arrastrando tras de sí al Antonio abrazado a el tratando de que, una de sus poquísimas inversiones, no acabara destrozada contra el suelo. El descojone reinante entre el público comenzaba a subir de tono, habida cuenta que la mayoría de ellos consistía en marineros y oficiales de a bordo, expertos y habituados a estos “meneillos”, ya que los pasajeros propiamente dichos debían estar o “durmiéndola” o “vomitándola”.

Y cuando por fin alguien aparece con cuerdas y consiguen sujetar aquello, el Carlitos con la cara desencajada y mortecina, expulsa media “pota” encima del órgano Farfisa, mientras sale corriendo a toda velocidad intentando  expulsar la otra media por la borda. A estas alturas varios de los oficiales habían perdido el control y daban puñetazos sobre las mesas presos de un ataque de descojone, mientras el Güili acertaba, a duras penas, endiñarle algún que otro mamporro a la batería según el balanceo del barco le acercara o separara del instrumento. El único que aguantaba el envite era Rogelio, un tipo bien curtido en los vaivenes y avatares del autobús-camioneta “Peña Prieta – Entrevias” (dicha camioneta fue la razón subconsciente y última  por la  que, durante años, se pidiera un puerto de mar para Vallecas, ya que los “paquebotes” circulaban por el barrio con toda soltura) y que utilizando su amplificador como punto de apoyo y con una apertura de piernas amplia y solvente, parecía haber encontrado un eventual equilibrio, tan eventual que, como consecuencia de un certero golpe de mar, le resbalaron los zapatos de suela de los domingos produciéndole un desparramo de piernas que para sí quisiera la Paulova, torciendo a la vez el tronco y propinándole al Güili un fuete mamporro con el mástil del bajo que le hacía caer de espaldas con un ojo a la birulé. La situación aparecía tan dramática que el sobrecargo, partido de la risa, acertó a balbucear un “por esta tarde es mas que suficiente”, considerando quizás, que a este paso, la integridad física del cuarteto (así como el cachondeo a costa de ellos), no iba a durar ni para medio viaje. Es de ley reconocerle al individuo cierto oficio, ya que de continuar semejante escarnio, el asunto podría haber tenido consecuencias imprevisibles.            

Serían las cuatro de la madrugada cuando, por fin, el trasatlántico dejó de menarse como una cáscara de nuez para hacerlo de una forma más ordenada aunque todavía  bastante enérgica. Dentro de un camarote de la zona media, se podían distinguir cuatro figuras empapadas y aplastadas contra los somieres de las literas mientras que por el piso “nadaban” algunos pares de zapatos victimas de la inconsciencia del Ruso. El caso es que, en su afán de ventilar el habitáculo para no sufrir los “aromas” del Carlitos, había tenido la feliz idea  de abrir el ojo de buey del camarote. El brazo de mar entró, contundente, por el ventanuco convirtiéndolo todo en una piscina de mas de medio metro de profundidad, entraba tanta agua por aquel maldito ojo de buey que no había forma humana de poder cerrarlo, el Carlitos aterrorizado ante la escandalosa idea de que su cuerpo se viera totalmente empapado (por primera vez en su vida, seguramente), conseguía a duras penas abrir la puerta del camarote con tal suerte que, tanto el cómo  el grueso del agua almacenada fueron a parar contra la puerta semiabierta del camarote de enfrente habitado por una familia musulmana cuyo patriarca, viendo invadida la intimidad de su harén, quería asesinarlo en aquel mismo instante. No le dio tiempo a tal, ya que, un segundo golpe de mar, proyectaba al Antonio contra el Carlitos y a ambos dos contra el iracundo pasajero terminando los tres encima de las generosas carnes de una de las mujeres del individuo, la cual, no se sabe bien si por el sock o por que, seguramente, no se había visto en otra, gritaba y gritaba como un gorrino a punto de degüelle.   

Sería demasiado penoso pormenorizar como se consiguió cerrar el ojo de buey, o como se pudo achicar alguna de la enorme cantidad de agua que paseaba alegremente por camarotes y pasillos, o como calmaron al musulmán, preso de los celos al ver a una de sus parientas debajo de tres individuos (asunto que no la libró de un par de mamporros bien servidos, por si acaso), el asunto es que, durante el resto de la noche, exhausto y encima de una cama tan empapada como el mismo, se le estuvo escuchando al Güili susurrar a intervalos periódicos de unos quince o veinte minutos algo parecido a “Glorioso, sencillamente glorioso”, el resto del grupo tan empapados y exhaustos como el callaban prudentemente.           

La mañana al entrar por la ría de Southampton era  de niebla espesa, tan espesa que el trasatlántico apenas superaba los cuatro o cinco nudos, a la derecha se quedaba ya la Isla de Wight, famosa por aquellos macro conciertos de paz y amor Hippiosos a mas no poder, que suponían la envidia del personal más “enterao”. Antonio y su hermano Pedro habían estado allí el año anterior para ver en directo al Jimi Hendrix, no pudo ser, los educadísimos policías de aduanas les habían dado un plazo de estancia en Inglaterra conforme a la cantidad de dinero que llevaban encima, es decir, diez asquerosos días que no llegaban a la fecha en que empezaba el festival, y es que no se podía esperar mucho de los poco mas de mil duros con los que habían salido de Madrid, si se tiene en cuenta los cuatro días de Paris durmiendo con los “Clochards”, los otros cinco de carretera en Autostop, los gastos pertinentes al ferry para atravesar el Canal de la Mancha (English Channel  que dicen ellos, los muy suyos de ellos mismos), a mas de lo referente al “Menú de subsistencia” impuesto por las circunstancias, es decir que, por mucho que les insistieron a los “bobbys” enseñándoles cartas de amigas invitándoles a vivir en sus casas (Totalmente falsas, por supuesto), mintiéndoles descaradamente sobre la transferencia que iban a recibir de “Papá” en el mismísimo momento en que llegaran a London y, ya en el colmo de la desfachatez, les contaran una “película” sobre no se qué de que estaban contratados como técnicos en afinación de guitarras del mismísimo Jimi, la tradicional intransigencia británica se negó, una vez tras otra, a otorgar ni media hora mas a los desconsolados interfectos.

Pienso yo que, con la perspectiva que inevitablemente da el tiempo (y la economía), si no sería oportuno devolver la misma moneda a esa pandilla de “Gilipuertas” (Excepción hecha de esa raza aparte que son los músicos, por supuesto), cuando se les ve subiditos de bebida y de ínsulas por alguna de nuestras playas, con el dinero justo para tomarse un par de “Calimochos” de vino malo y cabezón, ¡lo que pasa es que en este País, de puro “modernos”, somos medio gilipollas!. Será mejor que lo dejemos así, y  retornemos a lo que de verdad importa...Decíamos que la niebla, de puro espesa, se cortaba con cuchillo, a decir vedad, ¡no se veía ni raja!, así que el personal mataba el tiempo ya parloteando, ya jugando a las cartas, ya mirando hacia proa intentando ver otra cosa que no fuera el gris negruzco que envolvía todo, cuando de pronto, suena un potente chasquido por la zona de la proa, acompañado de un temblor general, ”Hostias Pedrin” soltó con ojos de alucinado el Eugenio, “Nos hundimos como el Titánic” sentenció Carlitos presa del pánico mientras buscaba con la mirada (y con las piernas) el paquebote mas cercano, “fucking mother...” se escucho mas abajo, entre la espesura de la niebla,

“¿Que coño ha sido eso?” pregunto el Güili, ”Jóder tío, ahí abajo, en el agua, hay un menda cagándose en to’o, deberíamos hacer algo ¿no?”, decía Antonio, con los ojos que se le salían de las orbitas, “¡¡ A los botes !!” gritaba como un energúmeno el Carlitos, “Anda, tonto-lava, bájate de la barca que tu eres capaz de caerte encima del náufrago” sentenciaba el Güili. A todo esto, la actividad en el puente de mando era frenética, gente subiendo, gente bajando, gente gritando...”El hijo’e puta ha partido la barcaza en dos, ¡ si es que no se puede manejar con el “pedal” que lleva el cacho cabronázo !” le decía uno de los oficiales en prácticas a otro de igual rango “Y que lo digas, mas de botella y media se ha trajinado él solito, para mí que este Primer Oficial es un perfecto imbecil, ¡ya veras cuando se entere el Capitán!”, “¿Enterarse? Pero si anoche se subió a dormirla en un estado tan lamentable que solo le faltó “potarme” encima” “¡Acabáramos!, ya veras cuando llegue el Práctico, de esta nos empluma a todos...”. Antonio miró al Güili con ojos de pánico mientras este volvía a sentenciar “De puta madre, ¡esto es España Señores¡”, “Ya te digo” contesto el Eugenio. “¡¡ Que te bajes de la puta barca, gilipollas!!”... 

“Pues creo que les han “colocado” al Capi y al Primer Oficial cuatro días de arresto, hasta que se le pase el “moco”, y un pastón para indemnizar a los de la barcaza”, comentaba Eugenio “Mejor, así nos podemos largar tranquilamente a Londres, que yo necesito unas cuerdas para la guitarra, ¿Nos vamos después a un cine Porno?”, “Eso, eso, ya era hora de que alguien hablara con sentido común...”.

El trayecto Southampton / London no es demasiado largo, en aquellos 70 el tren tardaba apenas una hora que daba para ver, de refilón, los condado de Hamphshire y Surrey, hasta encontrarse con el Big London, Capital del Imperio y ciudad que a nuestros cuatro individuos les pareció impresionante, ¡infinita!. Y es que Londres era y es una ciudad muy especial, compuesta de otras muchas que se extienden a lo ancho y que, ya por entonces, contaba con mas de siete millones de habitantes fijos a los que podrían añadírsele un par mas de población flotante, es decir, comparándolo con Madrid, por ejemplo, ¡Una pasada!. Además, el ambiente de la época era enorme, los Hippies habían devuelto el color a un mundo demasiado formal, asì que cada cual andaba vestido a su manera, con cajeros de banco melenudos o nenas mini falderas al límite de lo imposible, por no hablar de los teatros, de los cines y de, por supuesto, LA MÚSICA, omnipresente en cualquier rincón.

 

Copyright:             @ 2004 by Antonio Pérez de Terranova

@ 2004 COZSONGS S.L.

 
< Anterior

Subir arriba
Menú
INICIO
NOTICIAS
BIOGRAFIAS
ENTREVISTAS Y CRITICAS
DISCOGRAFIA
LADO OCULTO
FOTOS
CONTACTA con...
FORO
Estadísticas
Visitantes: 4848414
Buscar en coz.es
Descárgate la canción Capitán Araña

Usuarios Registrados





¿Recuperar clave?
Usuarios conectados

NOVEDADES
LO MAS LEIDO



© 2017 Web oficial de COZ
Powered by: Snoopy Virtual Studio